El muro

Por - 30/05/2013

What is masculine and what is feminine, anyway?

Why should men not show that they can be fragile or seductive?

-Jean Paul Gaultier-

 

Las barreras existen. Nos guste o no esta barrera de división existe y ha existido a lo largo de la historia de la humanidad, desde divisiones étnicas, raciales, de clase, culturales, etc.  las relaciones sociales se han conformado en gran medida con esta red de divisiones.

La moda no escapa a esta dinámica, es más; podríamos decir que incluso es su misma razón de existir. Diferenciar. Se es o no se es. Recordemos que la moda juega un doble papel, el de uniformar y el de diferenciar. Uniforma a un determinado grupo que usa la moda como una de sus herramientas para separarse de otros grupos.

Pero los muros caen, difícilmente duran mucho tiempo de pie e inquebrantables, el tiempo viaja a gran velocidad y con él ráfagas de cambio, así hemos visto caer barreras raciales, sexuales, económicas, religiosas, costumbres y una gran etcétera a lo largo de la historia.

Hoy estamos siendo testigos de un nuevo cambio, una nueva barrera que se tambalea. La barrera del género. Masculino. Femenino. No es algo nuevo, ni algo que debería tomarnos por sorpresa; como todos los cambios se cocinan a fuego lento. El género es una construcción social relacionada con una serie de características y normas que conforman (y forman) a los individuos en una división que se cataloga entre lo femenino y lo masculino. Esta construcción incluye códigos de conducta, obligaciones, actitudes, habilidades, predilecciones, incluso colores y que se han ido modificando a través del tiempo.

En el caso concreto de la indumentaria las barreras son específicas en nuestra sociedad actual, y hay una serie de elementos y códigos que dividen lo masculino de lo femenino; desde una falda hasta el olor de un perfume. Es preciso recordar que estas divisiones son medianamente recientes pues a lo largo de la historia algunos de estos elementos que hoy se asocian a una identidad de género específico en otra época pertenecían también al género opuesto, por ejemplo el maquillaje o los perfumes forales.

La moda con su eterna característica de cambio es el testigo más inmediato de esto y hoy en día su herramienta de predicción, las tendencias globales de moda, nos señalan algo que ha estado gestándose desde hace algunos años…la caída de las barreras de género, por lo menos a nivel estético. Cada vez es más común ver el término andrógino en páginas de revistas especializadas tanto en moda como en estudios sociales, no se trata ya sólo de maquillaje para hombres, faldas masculinas o chicos en tacones….la androginia es un paso más allá.

Una buena amiga que hace investigación de mercados globales y de tendencias,  me comentaba que en uno de sus viajes de investigación a Europa, concretamente a Dinamarca y en toda la  región nórdica, se percató de este fenómeno; era difícil diferenciar a simple vista lo masculino de lo femenino, y no hablaba de travestismo, sino de androginia, el famoso tercer género. Incluso me decía que en algunas tiendas no había división entre ropa para hombre y ropa para mujer….lleve lo que le acomode.

Así es el futuro, lo asimilamos cuando ya es pasado, naturaleza humana sedentaria; para mí que soy un observador y un intérprete ( como todo diseñador) esto es motivo de celebración, nunca he entendido bien, porque las violetas son para mujer y el olor a madera para hombre…jamás he entendido porque cierto color o motivo decorativo puede cuestionar la sexualidad de una persona   ( si es que eso debería importar a alguien), desde niños nos envuelven con una serie de razones que carecen de razón y que adoptamos como propias….somos individuos , no repeticiones de nuestros ancestros….la individualidad y la libertad siempre serán motivo de celebración.

La evolución no pide permiso ni consentimiento, sucede y es nuestro trabajo adaptarnos, si este muro construido de imaginarios intangibles, y en muchos casos sin razones, esta por caer, aceptémoslo con gusto como una opción más, el hecho de que caiga un muro no quiere decir que derribará a los de al lado, pero cambiará el panorama.

Todo cambio que sea liberador, que nos de la opción de deshacernos de construcciones o prejuicios que no elegimos, debe ser un motivo para replantear nuestro aquí y ahora.

Más información: www.malafacha.blogspot.com

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