Galerías en la Red

Por - 19/08/2013

El pasado Martes, 13 de agosto, el periódico La Jornada publicó una nota que establecía que Amazon (tienda virtual de múltiples artículos) ahora también vendería arte. Al enterarme de esto, decidí investigar de qué se trataba, navegué por la página de Amazon para observar lo que venden. Se encuentra organizado por categorías como fotografía, pinturas, dibujos, etc. Tienen una variedad de artistas, períodos artísticos y técnicas; se encuentra muy bien organizado y con la suficiente obra como para llamarse un lugar que vende arte, así como una galería. Al enterarme de esto no me quedó más que pensar que el arte ya es un mero objeto, es decir ya no se valora el arte por lo que significa o representa sino que se ha convertido en un producto. Un producto que se comercializa y pasa a formar parte sistema capital en el que nos encontramos inmersos.

¿En dónde queda el verdadero significado del arte, cuando se le trata como un objeto que hasta se puede comprar por internet? No estoy en contra de la reproductibilidad del arte a la que hace referencia Walter Benjamin, ya que el hecho de hacer el arte más accesible para todos, genera que la gente se pueda acercar más a éste mismo. Sin embargo, al tratarlo como un producto mas, lo convierte en frívolo y vano que poco tiene que ver con lo que en realidad es el arte. Es decir, se ha objetualizado al arte a tal punto que ha dejado de cumplir con su finalidad de arte estética para convertirse en un ornamento de casa que le otorga cierta intelectualidad y distinción a quien lo adquiere.

Es en ese momento en que el arte pasa a ser una pieza, que más que denotar un sentido y concepto estético, denota cierto status social; ya que sólo la gente económicamente boyante es capaz de adquirir una pieza de arte, no sólo esto sino que también va aunado un sentido de alta cultura, es decir, no es lo mismo gastar una gran cantidad de dinero en un objeto como un coche, que gastar en una obra de arte. La obra de arte indica cierto nivel intelectual y cultural que hoy en día se ha vuelto muy preciado. Al comprar una pieza de arte, el comprador no sólo adquiera un objeto sino que al mismo tiempo adquiere un ente inasequible que es la cultura.

Entonces, como afirmaba Gilles Lipovetsky, ahora ya no se trata solamente de comprar cosas tangibles sino que también lo intangible se ha convertido en un producto; entonces como la cultura y la educación han devenido también en productos, ya que al hombre no le ha sido suficiente con convertir el mundo material en un producto, ahora el mundo inmaterial también es un producto. Es a través del arte que de alguna manera se logra materializar lo intangible de la cultura y del intelecto. Es debido a este hecho que en realidad no se está comprando arte sino el status que éste  otorga.  El hecho de que el arte pueda ser comprado como una película en línea, significa que el valor estético del arte ya es inexistente por lo tanto, ¿Se puede seguir afirmando que se compra arte, cuando en realidad se le ve como un simple objeto? es decir, ¿Si se objetualiza el arte, éste deja de serlo? Si nos apegamos a una forma Hegeliana de ver este problema, entonces dejaría de serlo, ya que la finalidad del arte no reside en convertirse en un objeto asequible o en algo que produzca deseo de posesión, sino que debe ser una pieza que provoque una experiencia sublime.  Por lo tanto en el caso del arte que se vende en la red, hasta cierto punto deja de serlo; Esto no quiere decir que la pieza en sí deje de ser arte sino que quien adquiere la pieza ya no puede verlo como arte porque deja de cumplir su función, la estética.

El arte para muchas personas se ha convertido en un mero deseo, en un capricho; es imposible tener el deseo de posesión del arte sin cosificarlo, ya que al querer poseerlo no se pretende poseer la estética conceptual que se encuentra detrás de la obra, sino a la parte material de la obra. No es necesario poseer el arte para tener un goce estético, es más, en el momento en que se posee se deja de lado el goce y se transforma en una especie de avaricia por aprehender todo lo que la pieza pueda representar (a nivel social, económico y cultural). En el instante en que la parte material del arte le gana a la parte estética conceptual, el arte pierde su verdadero valor, Es decir, no se puede pretender que el arte exista sin su parte material, sin embargo en el momento en que ésta se vende, lo matérico de la obra cobra la importancia mayor, reduciendo el arte a un objeto más, dispuesto al sistema mercantil capitalista.

 

Texto: María Cano

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