Ciudad Fracaso II
Sergio Gallardo - 13/10/2015
Por Marlen Mendoza - 21/02/2016
Barroco (a), término utilizado frecuentemente de manera coloquial para hacer referencia hacia un objeto, atuendo o expresión artística cargada de adornos o que implica un alto grado de complejidad. También es un movimiento artístico y cultural desarrollado en Europa a finales del s. XVI y principios del s. XVIII, el cual se exportó hacia sus colonias americanas.
Nuevamente el gobernador del estado de Puebla, Rafael Moreno Valle, está dando de qué hablar, en esta ocasión con la apertura del que a sus ojos será un punto focal no sólo a nivel nacional sino también internacional: el Museo Internacional del Barroco (al parecer ya con incluirlo en el nombre es suficiente). Entre las declaraciones de intelectuales, la Dra. Elisa Vargaslugo del IIE-UNAM lo califica de aberrante mientas que Iván Escamilla, especialista del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de México (UNAM), en entrevista para la revista obrasweb.mx comenta lo siguiente: “la idea de Moreno Valle de presentar al mundo un ‘súpermuseo’ con obras prestadas únicamente, alimenta su ego como gobernador, pero no representa una opción real de conservar un patrimonio histórico por lo que tiende a fracasar” [1]; en conjunto con opiniones y exigencias por parte de empresarios y organizaciones civiles, se ha desatado una polémica en torno al que promete ser un nuevo elefante blanco para los poblanos.
El proyecto se presentó con bombo y platillo en el 2013, generando expectativa en cuanto a su financiamiento y, lo más importante, su acervo. El terreno de 5 hectáreas, perteneciente a la reserva territorial Atlixcayótl, es el escenario de la barbarie, ubicado en el nuevo barrio de moda Angelópolis y con un costo aproximado de 7 mil millones de pesos a pagar en 23 años es razón suficiente para despertar incertidumbre y desconfianza, a lo que habría que añadir que entre las concesiones dispuestas para su construcción se encuentra Grupo Higa de Juan Armando Hinojosa.
Ahora tras su inauguración el pasado 4 de febrero, las aguas se vuelven tempestuosas nuevamente al corroborar la ausencia de una colección de origen y notar el despojo y saqueo de recintos locales como el museo José Luis bello y González [2] -albergado en una casa que forma parte del convento de la orden de Santo Domingo de Guzmán que data de 1861 con una muestra viva de yeserías barrocas del s. XVII-, San Pedro y del Alfeñique, junto con el “préstamo” de piezas que vienen de al menos 14 museos mexicanos, entre ellos el Franz Mayer, el Nacional de Historia Castillo de Chapultepec, el Naval de Madrid, el Marítimo de Barcelona, la Biblioteca Palafoxiana, la Catedral de Puebla y el museo Bello, así como préstamos que se obtuvieron con particulares a través de 28 alianzas. El Coordinador General del proyecto museográfico es Miguel Ángel Fernández Villar exdirector del Museo Nacional de Historia.
En palabras de Moreno Valle, el MIB tendrá “lo mejor del Barroco”, declaración por demás ridícula, considerando que es imposible proveer suficiente diversidad para que pudiera siquiera compararse, detona una falta de conocimiento; sus intenciones caen en contradicción en lo que a arquitectura se refiere. En el centro de Puebla hay vestigios vivos y palpables del movimiento, aunque no es predominante en la arquitectura poblana, considerando también edificios pertenecientes al neoclásico y al modernismo.
El edificio fue diseñado por Toyo Ito (Pritzker 2013), icono indiscutible de la arquitectura del s.XXI, conocido por generar espacios flexibles, dinámicos e “innovadores” que apelan a la sobriedad, en algunos casos. La calidad de sus obras no está a discusión y efectivamente la volumetría monumentaloide del MIB sobresale de su entorno, quizás porque está emplazado en un contexto aún en crecimiento y con aspiración a lo ostentoso sin reparar en lo eficiente.
Compositivamente no toma riesgo alguno, salvo quizás cerner luz natural y hablar de la arquitectura en interacción con la naturaleza a pesar de la inclusión de un lago artificial en el programa, además de 11 salas para exposiciones permanentes/temporales y el ya recurrente kit de talleres de museografía y restauración, auditorio, tiendas y restaurante. Todo esto sin aportar ni un gramito de ese extra o la innovación desplegada en el discurso alrededor de la obra del arquitecto nipón. Reflejo, a mi parecer, de una falta de compromiso en la concepción de un objeto arquitectónico que de un modo u otro contribuirá al aspecto museológico del país.
No es de extrañar el poco cuidado cuando a recursos ajenos se refiere, no es el primero ni será el último caso, para la desgracia de la arquitectura al servicio de los mejor acomodados a costas de los impuestos que paga el resto de la población. Tampoco creo que sea un hito arquitectónico contemporáneo, ni pasará a la historia como el museo Guggenheim Bilbao con el que se le pretende comparar de manera burda y a la ligera; no pretendo decir que la gente no asistirá, sin embargo no refleja un análisis que incluya principios básicos de movilidad, exiliándolo de un centro histórico con una sólida oferta cultural, renunciando a consolidar una red que beneficie al peatón ya que, por el contrario, lo obliga a transportarse en un deficiente sistema público o recurrir al automóvil.
El MIB es de total carácter protagónico, su escala aísla al usuario y, a diferencia de lo que la mayoría piensa, yo noto muchos conceptos barrocos en él: busca llamar la atención, pretende llenar espacios, apela al desorden, satura, el contraste prevalece en él, opta por la escenografía, es dramático y hay un claro dinamismo de formas; lástima que todo esto sin la mínima vocación artística y de una plástica insípida. De no ser así, estaríamos “sin querer queriendo” ante una genialidad sin precedentes.
Abajo la fachada del templo de “La Profesa” ubicado en la esquina de Madero e Isabel la Católica en la Ciudad de México[3].
Fotografías: Milka Ibáñez
Portada: Mosaic II – M.C. Escher
[1] http://www.obrasweb.mx/construccion/2016/02/10/los-cuestionamientos-detras-del-museo-internacional-del-barroco
[2] http://www.museobello.org/index.php
[3] https://www.flickr.com/photos/jicito/11078425813
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