Entrevista a Enrique Jezik

Por - 04/06/2013

El trabajo de Enrique Jezik se ha enfocado al análisis de la violencia desde diversos ángulos y con estrategias distintas. Reflexiona sobre el poder, la violencia urbana y la guerra, el uso de las armas y la vigilancia, la manipulación de la información por parte de los medios de comunicación. Ha ido incorporando acciones de carácter destructivo como reflejo de los procesos violentos que caracterizan nuestra época, utilizando, entre otros medios, armas y maquinaria pesada en tanto herramientas prostéticas desarrolladas por el hombre para extender su poder más allá del propio cuerpo y que por lo mismo han incidido en el desarrollo de las relaciones de poder.

El trabajo sobre la vigilancia y la manipulación de la información lo ha llevado a utilizar imágenes de inteligencia de guerras recientes, como una cierta arqueología mediática, integrándolas en instalaciones en las que la referencia directa a un determinado conflicto bélico sirve como punto de partida para nuevas reflexiones.

Tuve la oportunidad de platicar con Enrique y hacerle un entrevista que a continuación comparto con ustedes:

HF: Como ves la escena del arte actual en México?

EJ: Creo que es una escena interesante en cuanto a la multiplicidad de las propuestas de los artistas y las condiciones producción, que aunque parezcan difíciles en realidad están generando cosas, en muchos casos como respuesta a las difíciles condiciones sociales y políticas que vive el país. Hay instituciones funcionando a las cuales podemos cuestionar y hay mucho apoyo, tanto del estado como privado. Aún cuando esto que acabo de mencionar sea criticable y discutible, me parece un factor que hay que reconocer, sobre todo si miramos la situación en otros países latinoamericanos.

HF: Cual es tu postura en torno al arte como un acto político?

EJ: Adhiero a la idea de que el arte es un acto político en cuanto responde y pone en cuestión la realidad en la que vivimos.

HF: Nos puedes platicar un poco de la relación que tienes con las maquinaria pesada de construcción

EJ: Me interesan esas máquinas porque veo en ellas una contradicción de sentido, al ser máquinas “de construcción” diseñadas para destruir. Y porque son herramientas prostéticas, cuya función es prolongar el poder del cuerpo humano. En muchas ocasiones las utilizo como representaciones o metáforas del poder.

HF: Cuéntanos respecto de la pieza con la que ganaste el premio arteBA-Petrobrás

EJ: Es una acción que estructuré como cinco “ejercicios de resistencia“, en cada uno de los cuales un grupo de personas sostiene una placa de mampostería con la que aguanta el empuje de una excavadora. En cierto modo es un proceso escultórico en el que esas piezas son intervenidas por la máquina y a través de eso muestro la oposición entre fuerza humana y fuerza de la máquina como “escenificación” de la resistencia del grupo, de la sociedad, frente al exceso del poder.

HF: Una parte de tu trabajo esta relacionado con temáticas bélicas, así como con parte de su estética. Nos puedes hablar de esto?

EJ: Desde hace mucho tiempo me ha interesado reflexionar sobre la guerra en tanto violencia organizada, sobre sus condiciones físicas y materiales y también sus modos de percepción e interpretación. La guerra es parte de la actividad humana y creo que nos afecta de una u otra forma aunque no estemos viviendo en un “teatro de operaciones”. Esto me parece que en México, que es donde vivo, es una realidad urgente pues, por ejemplo, nuestras condiciones de vida son afectadas tanto por la violencia descarnada del narco como por las implicaciones que tuvo y sigue teniendo internacionalmente la “guerra contra el terror” declarada hace años por Estados Unidos.

Es así que trabajo sobre distintos aspectos de lo bélico, a veces tomando como base determinados hechos históricos o a veces partiendo de cuestiones tecnológicas. Esto que acabo de decir se aplica no sólo a “temáticas bélicas” sino a cuestiones como la represión y la violencia política, la carnicería que provoca el narcotráfico, la vigilancia…

HF: Muchas de tus piezas son resultantes de los procesos de acciones, nos puedes contar cómo estas acciones modifican el objeto?

EJ: En algunos casos he realizado acciones consistentes en “intervenir” de alguna manera un objeto que construyo previamente, como en la serie de acciones en las que disparo armas contra una estructura cúbica de madera. Por ejemplo “Estructura construida por albañiles y 500 cartuchos calibre 12” (2003). En esta serie esos objetos resultantes tuvieron cierta importancia pero lo fundamental, lo que más me interesaba era la acción. Algo similar ocurre con “Aguante”, la pieza que presenté en el premio arteBA-Petrobrás: la acción es lo más importante, aunque en ella utilicé unos objetos, las placas de mampostería, que fueron intervenidos y resultaron piezas en sí mismas.

En cambio, en el caso de “Práctica (200 cartuchos calibre 12 , 78 balas 9 mm)” (2007) o “La fiesta de las balas” (2011), realicé una acción para producir el objeto, que es la obra final. Allí esa acción queda implícita pero no la muestro. 

HF: Que relación crees que tiene el arte y el poder?

EJ: Es complejo. El arte puede (y debe) cuestionar el poder, sus abusos e imposiciones. Pero al mismo tiempo hay una imbricación innegable entre el arte y el poder económico. Una contradicción difícil de sobrellevar.

HF: Que proyectos tienes en puerta, nos puedes contar de ellos?

EJ: En lo inmediato, la beca incluida en el premio arteBA-Petrobrás implica hacer un proyecto en Argentina, que todavía no tengo claro. Hay otras propuestas para exhibir el año próximo en Buenos Aires también.

Mientras tanto, estoy trabajando en una instalación relacionada con estructuras defensivas y la arquitectura carcelaria. Es una investigación en proceso, habrá que ver los resultados.

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