El Efecto Piñata

Por - 31/10/2013

Existen miles de objetos en nuestra vida cotidiana de los cuales en muchas ocasiones no nos damos cuenta del gran impacto que tienen en nuestras vidas hasta el día en que nos faltan. Este impacto puede ser bueno o malo, cualquiera de nosotros ha de tener un recuerdo similar a este… Quedarse sin papel de baño… La ausencia de este objeto se convierte en un drama, sin embargo fuera de contexto es totalmente irrelevante, o el birlo extraviado cuando cambiamos la llanta que se nos pinchó, ¿quién demonios piensa en un birlo mientras esta trabajando? y así podríamos seguir con miles de ejemplos.

Los objetos son un medio para que el ser humano se forme y desenvuelva en este mundo material que hemos creado. Armas, calculadoras, computadoras, lápices, ropa, herramientas, instrumentos musicales, etc, se vuelven los creadores de las historias de sus propios creadores. Y también se vuelven parte de la historia a manera de tradición y acervo, ejemplo; ofrendas, altares, monumentos, música, esculturas, en fin, los ejemplos son bastos. Algunos de estos objetos calcan las necesidades presentes y las retratan en su uso.

Hay un objeto que me ha llamado la atención últimamente. La Piñata es un objeto que nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia hispana, y es indudablemente una tradición, entendiendo esta  pieza configurada con 7 picos que representan los 7 pecados capitales y el acto de romperla con los ojos vendados representando la fe ciega. Sin embargo es claro que la imagen de este objeto ha mutado, ha calcado la sociedad presente y esta formando de manera muy particular a la sociedad futura. A continuación les explicare mi visión e interpretación de este objeto.

Hoy en día las piñatas ya no representan los 7 pecados, son en su gran mayoría pobres aunque a veces muy divertidas representaciones piratas de un personaje comercial, Batman, El hombre araña, Pokemon, Angry birds, Hulk, etc… estos personajes figuran en el gran repertorio de modelos colgados en los puestos que facilitan este objeto. Lo que me ha puesto a pensar no solo son estas representaciones de piratería, en realidad solo es el principio de la escena completa que sigue los siguientes pasos:

1.- La mayoría de las personas que acompañan a los pobres niños en este «ritual» les mienten, engañan y desorientan buscan la manera de pasar un buen rato a expensas del infortunio del otro. Es decir adiós a la fe ciega o en esta caso ni le creas a tu cuate.

2.- El niño textualmente se madrea a su héroe favorito, es decir, no se le lanza a un demonio o a algo que signifique el mal a palazos. No, se deja ir con todo a su «mejor amigo» a un deseable comercial facilitado por las extraordinarias caricaturas transmitidas por nuestras adorables cadenas de televisión y juegos digitales.

3.- Una vez que el niño sometió a golpes y deshizo a este personaje, acaba por bajarle todo el varo o en este caso por bajarle todos los dulces.

4.- Una milésima de segundo después del paso 3, los demás niños se lanzan con todo intentando agarrar lo que mas puedan, codazos, patadas, gritos, (una representación perfecta de la cámara de diputados y senadores de nuestro país).

5.- Ya contando con su tesoro preciado buscan la manera de volarle a algún otro distraído, ¿porqué no?

6.- Si el botín fue bueno entonces al pequeño pirata se le recompensa moralmente con un «Bien campeón», «ese es mijo» o en el paralelismo con nuestra realidad » Ese güey es un chingón»

7.-En el caso de que el botín fuera demasiado descarado y a los padres les de un poco de remordimiento de consciencia entonces a manera muy muy muy forzada le piden que le regale un dulce a quien se quedo sin nada, ¿Teletones…?

De ninguna manera es mi intención satanizar este objeto, como mencionaba anteriormente, los objetos reflejan a sus creadores, los forman y vuelven a mutar con ellos. Está en el análisis de los objetos el reflejo de la sociedad que los utiliza, la presencia y ausencia de los objetos impactan tremendamente en el comportamiento y psique del ser humano, esta analogía del «Efecto Piñata»  refleja la mutación del objeto, el comportamiento de una sociedad voraz, una sociedad insaciable que busca mas por el simple hecho de tener mas.

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