Minuto de Arquitectura / Condominio Insurgentes

Por - 17/01/2012

Hoy arrancamos una sección más de portaVOZ en donde estaremos presentando algunos edificios y/o monumentos de la ciudad de México que por alguna razón están en la memoria colectiva. Ya sea por su gran calidad arquitectónica, por su antiguedad o por su permanencia en la ciudad. No todo estará basado en la propuesta estética sino en aquellas edificaciones que identifiquen plenamente a su entorno.

A través de un minuto de fotogramas (time lapse) veremos como transcurre un día en la vida de:

El Condominio Insurgentes ubicado en el número 300 de la avenida, justo en la esquina con Medellín ha sido dueño de una fama que adquirió desde los años 60 en que fue construido (1959) y posteriormente en los 70 cuando se le denominó el edificio CANADA por el espectacular de la zapatería que ocupaba una de las fachadas laterales. Con catorce niveles y mas de 400 departamentos el condominio fue símbolo de lujo en su época y en el habitaron personalidades del medio artístico. Sin embargo en la actualidad es sinónimo de arquitectura abandonada y de pugna de intereses.

Tras su daño estructural en el 85 a consecuencia del terremoto, el edificio fue abandonado paulatinamente convirtiendose en dueño de muchas leyendas urbanas. Actualmente hay un gran porcentaje del edificio ocupado por despachos y por diversos giros de funciones desconocidas.  También quedan las ventanas deterioradas y lozas de techos negros en el área en donde hubo un incendio. La amplia terraza del proyecto original ahora está ocupada por construcciones hechas a lo largo de la vida del edificio en donde al parecer no existen reglas ni medidas de seguridad.

El condominio es famoso también por el asesinato del magistrado Abraham Polo Uscanga en el año 95 y reconocido por sus grandes dimensiones en una zona que cada vez adquire mas plusvalía. Sin embargo, el rescate del inmueble se ve casi imposible y la pugna entre dos administraciones ha llegado incluso a la PROSOC DF sin ninguna consecuencia. Es un edificio con una gran personalidad e incluso atribuído al Arq. Pani por algunos, pero en realidad su autor es desconocido.

En la planta baja del edificio operan al rededor de 20 locales comerciales de poca demanda y el acceso a los elevadores y/o escaleras es restringido.  No son guardias de seguridad, no existen uniformados en el predio, únicamente un par de jóvenes que limitan el paso y en el mejor de los casos proporcionan los datos de la administradora, quien gustosa renta algunos espacios y la azotea por cantidades importantes.

Sin duda un edificio lleno de historía y de abandono.  Fachada emblemática de la ciudad de México que en lo personal me provoca curiosidad y que a diario observo durante largos periódos del día.

 

Time lapse: Alejandro Cabrera/ Polo Camargo

 

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