Ecos silenciosos

Por - 15/09/2016

 

El pasado 11 de septiembre se conmemoró el golpe de estado en Chile llevado a cabo por ahí de 1973 por las Fuerzas Armadas de Chile junto con los Carabineros en pos de derrocar al presidente Salvador Allende. Poco podría aportar que no fuera ajeno y extraño, sobre todo porque mi experiencia, al igual que la de muchos extranjeros se limita a libros de historia y algunas anécdotas, nada de lo que pueda escribir a continuación se compara siquiera con la incertidumbre, indignación y horror que vivieron nuestros hermanos chilenos. Así, mi aportación se limita a la apreciación y experiencia cinematográfica que me ofrecieron los documentales que en esta ocasión tengo el gusto de compartir. Aprovecho para agradecer a Vendo Cine por la invitación a la presentación del documental Allende mi abuelo Allende el domingo pasado en nuestra Cineteca Nacional.

Galardonado como Mejor Documental en el Festival de Cine de Cannes 2015, Allende mi abuelo Allende trata sobre la búsqueda, las dudas y el desconocimiento. Marcia Tambutti Allende, nieta de Salvador Allende exiliada en México, continuaría residiendo ahí  por convicción propia para después volver a su natal Chile en busca de respuestas, aunque quizás no a las preguntas correctas.

Marcia, que también es la directora del documental, trata de desenterrar un doloroso y trágico pasado apoyándose en la memoria de sus familiares, ya que ella era apenas una niña cuando el golpe sucedió y sus familiares se vieron obligados a dejar su hogar, la familia se desperdigó y, como característica inherente a la vida, debieron continuar adelante. Durante el desarrollo del filme, vemos barrera tras barrera, por un lado la falta de pericia de Marcia para entrevistarse con su familia y por el otro una renuente voluntad de abrir viejas heridas y recordar pérdidas irreparables.

Aunque el retrato que se busca construir desde la intimidad familiar es el de Salvador Allende, conocido por todos como Chicho, en realidad terminamos conociendo a las mujeres en torno a él: Hortensia Bussi, la Tencha, como le llaman de cariño, viuda de Allende, hermética y agotada no solo por el pasar de los años sino también por el cansancio de seguir adelante a pesar del pasado; una esquiva Isabel Allende, hija de Salvador Allende ahora candidata a la presidencia de Chile, y Carmen Paz, tía de Marcia, hermana de Isabel y un poderoso puente hacia la memoria. Es una película donde impera el silencio a pesar de los esfuerzos de Marcia por develar las incógnitas y reconstruir la imagen brumosa de su abuelo que sus consanguíneos se rehúsan a detallar.

Allende mi abuelo Allende, es un retrato familiar, es silencio, duda, inquietud y una muestra de valor incalculable por parte de Marcia, quien coloca una vitrina e invita al mundo entero a mirar a través de ella.

Mientras la cara personal de Salvador Allende queda al descubierto por su nieta, otro documental relata una proeza en pleno movimiento moderno en la arquitectura chilena durante el gobierno de Salvador Allende en 1972. Escapes de Gas dirigido por el chileno Bruno Salas, es nuevamente una búsqueda, en esta ocasión, de la identidad original del UNCTAD III, ahora Centro Cultural Gabriela Mistral y por un largo periodo Ministerio de Defensa pinochetista.

Durante la cinta se construye, gracias a testimonios de los artistas, obreros, arquitectos y artesanos involucrados, el ímpetu y sentimiento detrás de la épica construcción de un edificio modernista hecho para albergar la Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas. El complejo, ubicado en Santiago de Chile, está compuesto por dos edificios: la torre de 23 pisos y un volumen horizontal de potente influencia moderna, que sería el centro de convenciones.

Concebido bajo un fuerte carácter social reflejo del gobierno e ideales Allendistas, en tiempo record de 275 días y contando con el seguimiento y apoyo de todo el país, el UNCTAD III nace cobijado por el pueblo, con la estrella del progreso y la unión social, de la esperanza y el orgullo nacional; se convocarían 34 artistas para incorporar arte a la arquitectura, congruentes a los movimientos vanguardistas de la época, entre ellos el escultor Félix Maruenda autor de la escultura que funge como chimenea del comedor comunitario y que le da el nombre al documental.

Escapes de Gas cuenta la historia del nacimiento, asesinato y renacimiento de un icono arquitectónico chileno, recordándonos que dentro de la historia de la humanidad siempre hay secuestros y masacres sobre los objetos arquitectónicos pero que siempre hay la posibilidad de erigirse sobre las cenizas y que la memoria es un agente potencializador, mortero del tejido social. Para ello Bruno incluye valioso material fotográfico además de video grabaciones y los sentimentales y orgullosos testimonios, que nos acercan a la experiencia de ser participe en la edificación de un objeto que le cambiaría la cara a Chile, tan trascendental que tuvo que ser sometido al igual que el pueblo chileno, a la dictadura de Augusto Pinochet y desembocaría en la destrucción del material artístico que albergaba el complejo y el veto expresivo que conlleva.

Ahora simplemente como GAM, resiliente sobreviviente del devastador incendio del 5 de marzo de 2006  durante la presidencia de Michelle Bachelet, proyecto del arquitecto Cristián Fernández junto con el despacho Lateral Arquitectos. Escapes de Gas concluye en el aún joven centro cultural, reconstruido y reinterpretado, aún lejano de lo que solía ser, distante de los ideales originales pero aún de pie, dando una nueva cara a un país de renacimientos.

Ambos documentales nos exponen una profunda incertidumbre por el pasado, cavan en lo más profundo de la memoria con la finalidad de sacar de las penumbras una pieza más del rompecabezas histórico, sin afán reivindicador pero sí levantando la voz para compartirla con aquellos que deseen mirar a través de su lente. Ambos enfrentan las voces que deben guardar silencio y las que quieren resonar.

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