Objetos, lugares y memoria

Por - 31/01/2014

La memoria es una función del cerebro, un fenómeno de la mente que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar la información del pasado”

 

La memoria es uno de los muchos procesos mentales con los que cuenta el ser humano, es la capacidad de recordar algún suceso o hecho importante en cualquier etapa de nuestras vidas. Ese, o esos sucesos o hechos, bien pueden ser tristes y dolorosos, alegres y placenteros. Por desgracia y fortuna la memoria tiene esa capacidad de clasificarlos. El primer beso, el primer amor y sus respectivas desilusiones son algunos de los recuerdos que permanecerán en la memoria de nuestras vidas. La memoria es absolutamente contraria a la imaginación.

Pero, ¿qué hay en los espacios que irremediablemente nos llevan al recuerdo?, ¿qué encierran las paredes que nos transportan a la nostalgia, alegría o tristeza?  Por sí solas, nada; son los sucesos o hechos que acontecieron en ese lugar y la intensidad de los mismos los que nos hacen recordarlo y al mismo tiempo relacionarlos con el espacio.

¿Qué es el memorial a las víctimas de la violencia en México o el memorial a las víctimas del holocausto en Berlín? Objetos en lugares sin relevancia. Sin embargo, el lugar adquiere dicha relevancia a partir del objeto, y son éstos los que nos pueden transportar a un macabro viaje. Objetos que mantendrán en nuestra memoria no sólo etapas trágicas del pasado o del presente, sino más bien, recuerdos de seres humanos; padres, madres, hijos, abuelos…amigos. Objetos que no queremos desaparecer, a pesar de su absurda existencia, porque al hacerlo borraríamos parte de la historia, de la memoria y del recuerdo del ser perdido, y no queremos olvidar, tal vez no debamos olvidar.

 ¿Cuándo es necesario demoler, conservar o rescatar un edificio u objeto? Cuando los recuerdos son más importantes. Al hacerlo no sólo mantenemos al objeto, mantenemos la memoria, el recuerdo y la historia de un acontecimiento específico. Recordar es volver a vivir, aunque el recuerdo sea doloroso.

Kevin Lynch dice en su libro La imagen de la ciudad “Nada se experimenta en sí mismo, sino siempre en relación con sus contornos, con las secuencias de acontecimientos que llevan a ello”. Hay un significado en un espacio y sitio determinado que cada individuo le dará en mayor o menor grado de acuerdo con su propia experiencia en él. Los espacios y edificios tienen memoria, dan un sentido de arraigo y pertenencia o nostalgia al abandonarlos, la ciudad es la memoria viva de los individuos, es la memoria de la sociedad, es la memoria de una vida. Mientras que los seres humanos tenemos un tiempo de existencia definido y predeterminado, un edificio puede ser eterno mientras esté en uso, mientras no se le abandone (como nosotros abandonamos), y estará en la memoria colectiva de no sólo una, sino de muchas generaciones y cada una le dará un valor y significado diferente.

El objeto o lugar son el significante, el recuerdo y la memoria son el significado; son elementos inseparables, dependientes. Son los recuerdos y la memoria los que le darán valor al objeto o al lugar.

Por desgracia la memoria suele ser traicionera y abandona, al irse nos hará sentir solos e indefensos ante el lugar desconocido y aún rodeados de nuestros más cercanos seres.

“This can be the end of everything

so why don´t we go

somewhere only we know…”

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