Una gran escuela de las artes para México, sólo una

Por - 09/09/2014

Si bien el INBA tiene centros de las artes en distintos estados de la República, el Centro Nacional de las Artes, que se encuentra en los desaparecidos Estudios Churubusco, es el corazón (o uno de sus ventrículos) de la oferta educativa que el Instituto Nacional de Bellas Artes ofrece en el país. Cuenta con cinco academias de arte: la ENAT, la Escuela Nacional de Danza, La Esmeralda, la Escuela Superior de Música y el CCC, además de un centro de multimedia y la torre de investigación y documentación.

Cada una de estas academias ofrece una profunda educación en sus especialidades:

  • La Escuela Nacional de Arte Teatral cuenta con carreras de actuación, escenografía y maestría en dirección escénica.
  • La Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea ofrece oportunidades de educación en danza clásica, contemporánea y coreográfica.
  • La Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” cuenta con la licenciatura de artes plásticas y visuales.
  • La Escuela Superior de Música tiene más de veinte academias para especializarte en algún tipo de instrumento musical, de canto o composición.
  • El Centro de capacitación cinematográfica ofrece educación para la creación, producción y guión cinematográfico.

Existen otras escuelas y centros de investigación a lo largo del país pero sin lugar a dudas en el CENART se concentra una oferta educativa muy completa más allá de que no cuente con ninguna opción literaria.

Parecerían pocas las opciones de estudio pero si nos asomamos a la salida de graduados, ¿qué encontramos? miles de estudiantes han pasado por estas academias y se han enfrentado a una realidad laboral complicada, mucho mayor tratándose de especialidades artísticas.

Mi primera impresión fue de indignación, el gobierno debería de responsabilizarse por el fortalecimiento de la cultura de la sociedad que representa. Y lo hace, en cierta medida, pero es claro que no alcanza. Después me pregunté por qué debería hacerlo por los artistas y no por los médicos o los científicos. ¿Qué pasa con los filósofos o zootecnistas? No estoy seguro de que el Estado esté más obligado a apoyar al arte que a la salud o la investigación.

Como artista se tiene una inclinación hacia caminar por donde no hay camino, los procesos burocráticos amenazan la libertad creativa, o por lo menos la distraen, más cuando el proceso no es para todos. Aún así, el gobierno tiene sus obligaciones artísticas, que no se acaban con la educación a unos cuantos y es nuestro derecho exigir que las cumpla, pero con la mirada en el espejo, ¿cuál es la obligación del artista?

Cada uno tendrá la respuesta correcta, que lo llevará a conseguir los recursos necesarios para hacer lo que tiene que hacer.

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