Sin etiquetas

Por - 12/12/2013

“I think the term ‘conceptual fashion’ is awful and reductionistic.

I am a storyteller, and I create processes,

which involve a story, or a way of thinking, or an idea,

so that it can help me to design.”

Hussein Chalayan

Hace unos días nos preguntaban que era el término Moda Conceptual… ¿Acaso no toda la moda debe de partir de un concepto para poder gestarse? ¿Un vestido puede contener una serie de significados que puedan ser traducidos en texturas, colores y costuras? ¿El término Conceptual aplica igual si se habla de moda o de arte?… Complejo.

Dentro de esta reflexión lo primero con lo que nos topamos fue con la eterna pregunta… ¿La Moda es Arte o Diseño? como lo explicaba en mi colaboración anterior, yo creo que la Moda es Moda y nada más; que si bien usa métodos creados por diseñadores que aportan un orden y enfoque a lo que se crea y al mismo tiempo debe de comunicar y generar emociones como lo hace el arte, es un fenómeno tan complejo que ha logrado sostenerse solo y no únicamente por gusto, sino por necesidad;  ya que sus tiempos, procesos, métodos, etc. son extremadamente particulares….y entonces, ¿Qué es la Moda Conceptual?

Para poder tratar de comprender esto, es necesario diferenciar el término concepto y conceptual, que si bien están relacionados, para efectos de definición debemos usarlos de forma diferente. Es verdad, dentro del proceso de diseño de moda, la idea o concepto es fundamental para dotar de un discurso a lo diseñado, pero al usar el término conceptual, nos referimos más a la forma en la que esa idea o concepto se comunica al receptor. En el arte conceptual que nace en la década de los 60s se le definió como una forma de crear arte dando mayor importancia a la idea que al objeto en sí y donde el significado lo daba el espectador, completando de esta forma la obra.

En la Moda se empieza a hablar de Moda Conceptual por primera vez a principios de los años 80 con la llegada a Paris de la propuesta de los diseñadores japoneses Rei Kawakubo, Yohji Yamamoto e Issey Miyake quienes aportaron a la moda occidental una reflexión acerca de la belleza y el género que hasta ese entonces no ocupaba un lugar relevante. Para ser exactos: intelectualizaron la Moda. Posteriormente otros diseñadores como Ann Demeulemeester, Martin Margiela, Hussein Chalayan, entre muchos otros han encontrado una forma distinta de crear Moda, apartada de los cánones comunes de belleza, comercio, estrategias, etc. Es interesante analizar la Moda desde otro ángulo, ya que en ocasiones se cree que toda la Moda debe cumplir estrategias, estilos, canales, etc. inamovibles y rara vez nos detenemos a pensar que si así fuera, no habría evolución ni desarrollo a través del tiempo.

Tenemos como ejemplos la pérdida del miriñaque en el siglo XIX, la supresión del corsé en el siglo XX, la aparición de la minifalda en la década de los 60s y un largo etcétera, la Moda ha evolucionado y ha encontrado nuevas formas de conectar con segmentos más específicos de mercado que ya poco tienen que ver con el furor mayorista y masivo de los inicios del ready to wear.

En muchas ocasiones se cree que la Moda Conceptual carece de los elementos para ser “comercial” ya que su construcción, materiales o silueta escapa de lo que comúnmente vemos en departamentales y almacenes y de esta forma se le mal interpreta e incluso se le relega en ocasiones de forma despectiva a un simple ejercicio creativo que pretende pasar por arte pero que ha olvidado su función de usabilidad y potencial de venta… Esto es sólo ver una parte de la imagen. La Moda Conceptual se nutre de un significado concreto, de una voz singular y fuerte que apela por llegar a un nicho específico de personas, no pretende y sabe que no es posible llegar a las masas, pero esto no cancela su característica de Moda, de capacidad de venta ni mucho menos de uso. Al contrario se enriquece.

En una entrevista para la revista Another Magazine de agosto del 2011 se le cuestionaba al diseñador Hussein Chalayan acerca de su opinión de que lo consideraran parte del movimiento de diseñadores de Moda Conceptual, su respuesta fue tajante pero amplió el panorama y reafirmo que la constante costumbre que tenemos por etiquetar todo lo que podamos, no es tan positiva y sólo nos restringe:

“…I think this is why art curators can have a problem with design: they think that because it’s design, it’s functional, it can´t have any artistic value. But actually some design can have more critical thinking than some art. For me, it´s only about ideas. If the idea is good, it can be expressed as a garment or it can be expressed as a film. No matter for me.”1

Quizá el asunto no sea una cuestión de definiciones, sino de tratar de etiquetar algo que no necesita ni definición ni explicación, la Moda se mueve, cambia constantemente y cada vez con mayor rapidez, es esta su más importante razón de ser… Es por eso que en este cambio incesante;  la forma de crear, de comunicar y sobre todo de conectar, varía entre cada creador y de ahí es de donde surge su verdadero valor y singluaridad.

1 Another Magazine. August 18, 2011. Art & Culture/ An Intellectual Fashion.

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