?> PortaVOZ

Obra en Obra: Mario Navarro

Por - 20/06/2017

La exposición de cierre de la segunda edición de Obra en Obra (primavera 2017) estuvo a cargo de Mario Navarro y se llevó a cabo en una casa construida en la década de 1930, que está en proceso de remodelación y ampliación, ubicada en Tonalá 148 en la colonia Roma Norte. A través de intervenciones diversas en distintos espacios de la casa, Navarro exploró “la idea del vacío no como una carencia sino como un espacio de creación de realidades ilimitadas. Así pues el vacío es un elemento constructivo y por otro lado, un elemento que distingue los límites de las formas y las cosas.”

Fueron cinco las instalaciones escultóricas que transformaron la experiencia de la casa por un par de días. En un cuarto de la planta baja tres sillas alineadas con el respaldo hacia las ventanas estaban atravesadas verticalmente con la estructura de castillos armados con varillas y estribos metálicos; estos rosaban ligeramente el piso y el techo. Esta barrera traslúcida, de configuración peculiar, provocaba tener que recorrer el espacio en su perímetro, sin perder conexión visual con el otro lado. Debajo de las sillas un hoyo alargado producido por la falta de una duela de madera evidenciaba el vacío bajo el piso, ese subsuelo siempre misterioso.

En la parte trasera de la casa, en el fondo de lo que será la cisterna y que apenas es armado y cimbra, un espejo provocaba un juego con la percepción de la profundidad hacia abajo y hacia arriba. El reflejo causaba que los límites se percibieran alterados, hacía ver el techo del primer nivel al estar en un espacio de doble altura. Por esto, la refracción podía verse desde arriba, aunque variaba un poco al hacerlo. El móvil hecho con alambre y varillas comunicaba también la planta baja con la planta alta, éste colgaba del hueco de la escalera y se percibía distinto según el punto del recorrido en ascenso o descenso.

En el primer nivel, uniendo los dos cuartos con vista a la calle, el armado de otro castillo atravesaba horizontalmente el muro divisorio permitiendo ver de un lado al otro a través de un pequeño hueco cuadrado. El armado, además, creaba un límite físico, pero no visual, que no podía ser atravesado. En el otro cuarto, menos iluminado, duelas de madera recargadas diagonalmente en la pared formaban un patrón de repetición y un juego de sombras sobre las paredes. Además, espacios triangulares difíciles de alcanzar se formaban debajo.

La intervención de Navarro, construida con elementos encontrados en la obra, transformó la experiencia de los espacios a través de límites difusos, de objetos colocados en posiciones incómodas que a la vez podrían haber correspondido al proceso de la obra. En esta ocasión, al recorrer el lugar surgían dudas a primera vista sobre qué elementos eran parte de la exposición y cuáles eran resultado del proceso de construcción. Esta vivencia permitía recordar el atractivo de las obras en proceso, de los eventos particulares que se dan en ellas y valorar las piezas escultóricas de Navarro desde su cuidadosa planeación. Al final, el contraste entre lo aleatorio de las circunstancias de la obra y lo preciso de las instalaciones dejaba clara la  intención del artista de jugar con el vacío, los umbrales y la manera de entender y percibir la arquitectura.

 

 

Fotografías: Nuria Lagarde

 

Conoce más del proyecto y las intervenciones pasadas en nuestras redes sociales:

Facebook: Obra en Obra

Instagram: @ObraEnObra

Twitter: @ObraEnObra

NOTAS RELACIONADAS

LO MÁS LEÍDO.

Noticias

Arquitectura

Arquitectura

Arte

Diseño

Diseño