Notas sobre una educación (económico-) sentimental: una curaduría y siete artistas

Por - 30/01/2018

Hay curadurías que son autorales, es decir, ejercicios donde la mano del curador no esconde su intención: ni diseñador de interiores, ni crítico disfrazado de personal de mantenimiento. Notas para una educación (económico-) sentimental de Julio García Murillo en el Museo del Chopo es definitivamente autoral.

La exposición tiene como propósito reunir piezas de artistas que ahondan sobre la administración de imaginarios y símbolos comunes en una geografía explícita, México, pero sin un tinte nacionalista. El autor-curador contemporáneo, desplaza la primera persona al pronombre demostrativo “eso”. No se trata de si los artistas son o no jóvenes creadores, o si el curador es un marxista declarado. García Murillo presta su oficio para traspasar la superficie de la imagen-ojo y así, en un plano materialista, señalar qué tipo de visualidades y enunciados se están generando en su presente.

En la muestra se puede ver el trabajo de siete artistas, cuatro mujeres y tres hombres, que indagan en las maneras (maniera) en las que la economía resulta en una administración no sólo de los dineros, sino también de las formas con las que vamos construyendo nuestra cotidianidad. No hay mejor policía que el que esconde cada uno tras sus gustos naturalizados en un mundo donde el discernimiento cede ante la velocidad del consumo y ante el letargo causado por la necesidad.

Si bien en la retícula de la sala se pueden establecer infinitas relaciones entre las piezas, elegiré agruparlas en dos cuerpos: aquellas que trabajan con la literalidad de lo que observan en el día a día, y aquellas que formulan desde esa literalidad una hipótesis sobre un fenómeno cultural común.

En el primer grupo se encuentran las piezas de Cecilia Barreto. Una pintura, una bandera y una escultura de cerámica traen al frente los símbolos financieros que circulan en el mercado global. De las tres piezas destaca la escultura Sin título (Toro y Oso), 2017, la cual sobrepasa brevemente el mimetismo simbólico para confrontar a dos animales (metáforas de la naturaleza): “mientras el toro representa en un momento de optimismo a la alza de precios y por tanto de confianza en la inversión, el oso condensa un pesimismo a la baja, y, por tanto, de venta defensiva”[1].

En el mismo tenor de enunciados transparentes se encuentra Educación Fiscal de Miguel Camacho. La pieza consiste en una vitrina sin documentos. Más allá de que en la hoja de sala se nos explique que el artista aseguró la obra por un valor de cero pesos, la explicación excede a la obra. Lo que vemos es una ausencia que cada espectador puede llenar como le venga en gana. Ahí la sutil potencia de su presencia en la exposición. Delimitar el vacío para tenerlo en cuenta.

Otro elemento que se toma de la cotidianidad son los huacales y el costal que usa Omar Bocanegra para Elemento 4 y Elemento 6, 2016. Se supone que los huacales suenan, pero cuando recorrí la exposición llevaban descompuestos “desde el fin de semana”[2]. Por otro lado, la malla del costal de artillería sube y baja lentamente, eso es todo. En las piezas se quiere entablar una relación con el arte cinético, sin quedar bien delimitado el modo. Los elementos corren el riesgo de incorporarse al territorio de los objetos cotidianos que de pronto aparecen en los museos evadiendo tanto el ready made como la posibilidad de situarse de forma concreta.

 

Hablemos del segundo grupo.

 

La primera hipótesis la presenta Carmen Huízar con la pieza Aquí va a una fiesta un pastel de Sanborns, 2017, que consta de una serie de 32 pinturas de óleo sobre tela donde vemos personajes como Dora la Exploradora, Peppa Pig, Bob Esponja, balones, corazones, florecitas, etc. La artista toma las imágenes de los pasteles en las vitrinas y reproduce un imaginario visual que invita a la pregunta ¿cómo llegaron todos esas imágenes a conformar un campo semántico?  ¿qué tipo de enunciado hay detrás de este conjunto? El ojo pictórico no abandona la escena, pero invita al cuarto al archivo sociológico de una comunidad de clase media que se llena la boca de azúcar y pigmento en cada cumpleaños.

La segunda hipótesis pertenece a Israel Urmeer. El artista coloca en dos cabinas telefónicas cuatro celulares. Tres apagados y otro con un video del mar en el que descansa el fracaso[3]. Es decir, vemos un globo aerostático de la campaña Telcel naufragando en el mar. Se dice que hay un guiño a los paisajes de José María Velasco, tal vez ese guiño esté presente en los otros tres videos a los que no pude acceder. Pero más allá de eso la pieza tira el símbolo del dios tecnológico que controla los aires y cual Ícaro lo hace caer al piélago. Esta hipótesis versa sobre el acto fallido de la tecnología en un día en el que el mar se sigue moviendo y el sol sigue presente.

La tercera hipótesis es sobre la palabra. La presenta Andrea Medina al gestar (junto con un profesor de lingüística y productores artesanales)  Zúuin, 2017, que ahora se puede traducir como “trabajo” (palabra y acción) en zapoteco de Teotitlán del Valle, Oaxaca. La palabra nos da la bienvenida a la exposición en un textil de lana cruda de pelaje blanco y negro. Y sí, es un umbral interesante porque hace explícita una de las tesis de la curaduría: las palabras no son las cosas y la economía no se reduce al dinero.

La cuarta hipótesis habla sobre los rituales contemporáneos. Las repeticiones necesarias para que el sujeto delimite su mundo. Aparece en forma de una máquina para hacer moños y de un video en el que se envuelve un regalo. Estirpe, 2014-2017, de Natalia Millán, plantea dos caras de la misma moneda, el ornamento tan criticado por frívolo e inútil y la configuración social que demanda calendarios y regalos compartidos por afectos sinceros o burocracias cotidianas.

 La quinta hipótesis son los textos curatoriales que acompañan a las piezas. El intento de sobrepasar la técnica de la estética por una crítica entendida no como la revelación de algo oculto, sino como la extracción de las reglas a las que pertenecen estas obras…  estela de año electoral, aún neoliberal, y tiempos convulsos.

 

 

 

[1] Descripción de la cédula de sala de la exposición.

 

[2] Información dada por el guardia de seguridad de la sala.

 

[3] Se supone que los cuatro celulares tienen videos, pero también dejaron de funcionar desde el fin de semana pasado.

NOTAS RELACIONADAS

LO MÁS LEÍDO.

Diseño

Arquitectura

Arte

Arte

Arte

Arte