Mostrar la arquitectura: México. Arquitectura contemporánea, 2005-2015

Por - 08/10/2015

Hace unos días tuve la oportunidad de visitar la exposición México. Arquitectura contemporánea, 2005-2015 que se mostró durante una semana en el Museo Nacional de Arquitectura en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes. No tenía mucha información previa sobre lo que iba a encontrarme, pero me intrigaba lo que el título sugería: una muestra de arquitectura mexicana actual de los últimos años. Pasé un buen rato observando los distintos ejemplos presentados y, al final de mi recorrido, decidí que había sido una exposición que me había llevado a diversas reflexiones sobre la disciplina y su diseminación, y que, tal vez, valdría la pena escribir un comentario al respecto.

La muestra fue organizada por el CAM-SAM a través de un comité compuesto por Bernardo Gómez-Pimienta, Félix Sánchez y Mario Schjetnan. Se mostró inicialmente en el Instituto de México en París y, después de una muy breve estancia en la Ciudad de México, será expuesta en Finlandia, Marruecos, España, Bélgica e Inglaterra. La exposición se conformó por 56 láminas que contenían “las mejores obras de arquitectura en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México construidas entre 2005 y 2015”, como se explicaba en la presentación. La selección era diversa y presentaba obras de distintas escalas y rubros (varias muy publicadas y otras no tanto). Aunque, los ejemplos sólo estaban situados en la Ciudad de México, no en todo el país como el título insinuaba.

La selección de las obras se realizó a través de una convocatoria abierta. Los arquitectos mandaron sus proyectos y un jurado compuesto por Jorge Gamboa de Buen, Augusto Álvarez y Ernesto Alva decidieron cuáles serían mostrados. A pesar de haber logrado un grupo de expositores interesante y variado, me pareció curiosa la metodología de selección ya que parecería haber dependido solamente de los trabajos recibidos, dejando fuera otros posibles buenos ejemplos. Podría pensarse que para que una convocatoria así sea exitosa, para que pueda realmente encontrarse la mejor arquitectura de una ciudad, tendría que tener una gran difusión para que pudiera llegar a todos los profesionales en el territorio que se está buscando representar. Esto invita a preguntarse cuántos participantes habrá tenido esta convocatoria y cuáles habrán sido los criterios de revisión y selección de los proyectos recibidos. Incluso uno podría preguntarse si, además de la convocatoria abierta, se habrán enviado invitaciones directas. Me parece que esto lleva a dudar si es esta metodología la indicada para hacer una selección de la mejor arquitectura producida en una ciudad o si alguna otra podría ser más conveniente, una que implicara la definición de criterios, investigación, búsqueda y selección.

Al inicio de la exposición se menciona que se eligieron estas 56 obras como ejemplos de calidad arquitectónica en la Ciudad de México y, aunque éstas se muestran muy profesionales y atrayentes, en ningún momento se explica qué es lo que se entiende por calidad arquitectónica y de qué manera entran estos ejemplos es esa categoría. Considero que explicar este punto podría haber sido positivo para la exposición, ya que así el espectador podría entender las razones por las cuales son consideradas como representantes de la mejor arquitectura de la Ciudad de México de los últimos diez años. Pienso que esta situación abre una pregunta interesante sobre la manera en la que se mide el éxito de la arquitectura. ¿Quién y cómo se decide si una obra arquitectónica es exitosa? ¿Son los arquitectos o son quienes la habitan en su cotidianidad los que lo determinan?

Aventurándome a considerar que la arquitectura exitosa no es sólo la que a los arquitectos les gusta, sino la que sirve y emociona a quienes la habitan, me parece interesante explorar a quién se dirigen las exposiciones de arquitectura y de qué manera pueden mostrarse los proyectos. Si la intención de esta exhibición era mostrar a un público diverso lo mejor de la arquitectura de la Ciudad de México, valdría la pena indagar, además de los criterios que se siguieron, cuál podría ser la manera más indicada y completa para mostrarla. En este caso, como mencioné, fue con una lámina por cada proyecto elegido. Éstas estaban dispuestas en formato vertical, en la parte baja contenían un pie de lámina con la información básica sobre el proyecto, mientras que en la parte superior se ubicaban las fotografías, planos, diagramas y/o textos de diversas formas. Esta información estaba en general muy bien producida. Sin embargo, me llamó la atención que la mayoría no mostraba la relación de los proyectos con sus habitantes o con el entorno. Me pregunto qué sucede cuando un público no especializado observa planos o imágenes abstractas de una obra arquitectónica que se supone representa la ciudad que habita o incluso espectadores que no conocen esa ciudad. ¿No sería interesante que la arquitectura pudiera mostrarse en formatos diversos para que más público pudiera reflexionar sobre ella y su realidad? ¿No sería interesante incluir videos, grabaciones, narraciones, entrevistas, entre otros, que nos ayudaran a entender las razones por las que cierta arquitectura es considera de calidad?

Este tema podría extenderse, incluso, al espacio que ocupa el Museo Nacional de Arquitectura. El tercer piso del Palacio de Bellas Artes es un espacio complicado para montar exposiciones, siempre lo ha sido y en la mayoría de los casos ha sido un punto comentado. Que el espacio de exposición sea el mismo que el de paso, limita el montaje y provoca choques de flujos. Además, la poca profundidad no permite tomar distancia para observar las piezas e incluso acota la multiplicidad de formatos. Las láminas, en este caso, eran bastante grandes y alargadas. Como la mayoría estaba colgada de la pared y tenía que librar el zoclo existente, se instaló muy arriba, lo que dificultó la observación de la información que se encontraba en la parte más alta. Esta situación hacía parecer como si la elección de montaje no hubiera sido reflexionada para este espacio específico y, junto con la duración de la exposición, proyectaba una exhibición improvisada.

Planear una exposición sobre arquitectura parece complicado. Planear una exposición para mostrar lo mejor de la arquitectura de una ciudad parece complicarse aún más. Y, cuando esa ciudad es la Ciudad de México, la tarea se presenta casi imposible. ¿Cómo se puede mostrar lo mejor de la arquitectura de la megalópolis cuando para muchos siguen existiendo territorios desconocidos? No sólo parece difícil por la ardua tarea de investigación y selección requerida, sino porque implica aventurarse a proponer definiciones en una ciudad en la que reina la diversidad. Una ciudad cuya arquitectura contemporánea, además, está definida por la autoconstrucción. Se dice que La región más transparente de Carlos Fuentes fue la última novela en la que se abordó la ciudad completa, y sí, cada vez parece menos viable hablar de generalidades en este territorio. Siguiendo estos cuestionamientos, podría pensarse que una aproximación más simple y contenida pudiera ser una forma de abordar el problema, no mostrar la mejor arquitectura en general, sino una selección más específica que responda a una pregunta concreta.

Me parece que México. Arquitectura contemporánea, 2005-2015 es una búsqueda por identificar una realidad arquitectónica actual en la Ciudad de México (una continuación de la tradición moderna) y considero que fue un ejercicio importante que contribuyó con ideas interesantes. Sin embargo, lo que me pareció más valioso fue su invitación a cuestionar y reflexionar la arquitectura y las otras posibles maneras de mostrarla.

Nota: Los proyectos expuestos se enlistan a continuación, el orden responde al de la exhibición.

Torre BBVA Bancomer de Legorogers. Artesia de Sordo Madaleno Arquitectos. Torre Reforma de LBR&A.Torre Virreyes de Teodoro González de León Arquitectos S.C. La Ciudad de los Libros de Dr. Bernardo Gómez-Pimienta/Arq. Alejandro Sánchez García/Taller 6A. Restauración de la Casa O’Gorman de Víctor Jiménez. Casa Estudio Hill de CCA. Mini-Estudio de FRENTE arquitectura. Casa Lomas II de P Calzada Arquitectos S.C. Casa de la Barranca de Lópes Baz y Calleja. Casa del Callejón de dmp arquitectura. Casa de la Luz de C Cúbica Arquitectos. Casa Dalias de grupoarquitectura. Casa Cumbres de DCPP arquitectos. Havre 69 ReUrbano de AT103. Casa CAP de MMX. Mejoramiento Urbano de la Planza Juárez de 128 Arquitectura/Diseño Urbano S.C.+Miquel Adriá. Restauración Casa Blanca – San Ángel de Gómez Palacio Arquitectos. Memorial de las Víctimas de la Violencia en México de Gaeta-Springall Arquitectos. Puente peatonal prefabricado de ARQme. Jardín Natura de Grupo de Diseño Urbano – GDU. Garden Santa Fe de Arquitectoma. Estación del Metrobús CCU de Vinculación FA. Centro de Salud “El Oasis” y Jurisdicción Sanitaria Magdalena Contreras de García Formenti y Asociados Arquitectos S.C. Pabellón de México para la Feria de las Culturas de Productora. Endomédica de Praxis Arquitectura. Hospital de Alta Especialidad de Arquinteg. Museo Memoria y Tolerancia de Arditti arquitectos+RDT. Centro Cultural Mexiquense Bicentenario de Rivadeneyra Arquitectos y Moyao Arquitectos. Conjunto Ámsterdam de JSª/Javier Sánchez. Natura de Archetonic. Plaza Residences de Migdal Arquitectos. Museo Soumaya de FR-EE/Fernando Romero EntreprisE. Samara de Diametro Arquitectos. Centro de Transferencia Multinodal “El Rosario” de CC Arquitectos/Manuel Cervates Céspedes. American School Foundation de Nuevo Espíritu. Paseo Acoxpa de Grupo Architech. Centro Cultural Elena Garro de Fernanda Canales+a/911. Terminal 2 de Serrano Arquitectos y Asociados S.C. Casa Meditación de Pascal Arquitectos. Secreto de Pascal Arquitectos., Edificio de departamentos de Regil Arquitectos S.C. Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior. Baja California 261 de ZD+A. Livuno de MOCAA Arquitectos. Intra Nogal de Elix Arquitectura. Privada 14 de GFa Grupo Inmobiliario. Nido de Quetzalcóatl de Senosian Arquitectos. Teotihuacán de Sánchez Arquitectos y Asociados. Construyendo Común-Unidad de Rozana Montiel/Estudio de Arquitectura. Biblioteca y Hemeroteca de la Facultad de Medicina de Nuño, MacGregor y de Buen Arquitectos S.C. Sala para personas con discapacidad visual de Taller/Mauricio Rocha+Gabriela Carrillo. Restaurante Zapote de Módulo11. R-2394 de Desarrolladora del Parque A.flo Arquitectos. Esteva 45 de Colectiva Arquitectura. Edificio Alfonso Reyes de Ambrosi Etchegaray.

 

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