La vivienda social: el eterno problema

Por - 21/01/2016

¿Qué es la vivienda social en nuestro días?, ¿un producto para hacer negocio en el mercado inmobiliario o una necesidad del Estado?  El desbordante fenómeno de migración del campo a las ciudades ha dado lugar, entre muchos otros problemas, a los asentamientos irregulares y sobre todo al acelerado ritmo de crecimiento en las zonas urbanas. Será difícil que este fenómeno se detenga porque las ciudades ofrecen toda una gama de servicios e infraestructura que funcionan como polos de atracción para quienes buscan una mejor calidad de vida. Sin embargo, el país no está generando condiciones laborales óptimas para permitir un mejor desarrollo económico, lo cual obliga a sus habitantes a subsistir en la informalidad económica y urbana.

 

La vivienda de interés social en nuestro país sigue siendo un tema investigado pero no resuelto, desde el concurso para la vivienda obrera convocado por El Universal en 1932 y su consiguiente experimento en la colonia Balbuena; los multifamiliares de Mario Pani a partir del Centro Urbano Presidente Alemán CUPA (1948); la creación del INFONAVIT en 1972; una enorme cantidad de estudios académicos, tesis de maestría y doctorado, o el reciente documento “La vivienda social en México: pasado, presente, futuro” elaborado por Javier Sánchez bajo el sustento que el sistema nacional de creadores de arte otorga durante 3 años; hasta la exposición organizada por el INFONAVIT  Vivienda Unifamiliar Regional: 32 Entidades. 32 Arquitectos. 32 Propuestas”, por mencionar sólo algunas referencias. El problema se hizo más complejo desde que el Estado dejó de asumir la responsabilidad de la construcción, otorgándosela, sin ninguna regulación, a empresas desarrolladoras privadas.

vivienda obrera JL2

 

Desde entonces la vivienda social se convirtió en un producto genérico de comercialización que da altas utilidades a sus promotores, que compran a ínfimos precios hectáreas de tierra en las periferias de las ciudades olvidando la conexión con la ciudad y sus servicios más básicos como educación, trabajo, abasto y salud. La falta de identidad y pertenencia, y el aumento de los tiempos de traslado, son sólo algunos de los problemas existentes en este tipo de desarrollos.

El resultado lógico de esta estrategia es la creación de ciudades o barrios dormitorio y el consecuente abandono no sólo del sitio -datos de la OCDE indican que México tiene uno de los índices más altos de viviendas deshabitadas, el 14.7%[1]– sino del crédito otorgado, endeudando no al desarrollador (porque este recibe el 100% del valor de su producto al autorizarse el crédito) sino a la institución bancaria o pública que lo otorgó, aumentando su cartera vencida. Todo esto sin tomar en cuenta que un sector de la población, el más pobre, recurre a la autoconstrucción como única salida.

 

¿Cuál es el verdadero problema de la vivienda social?, ¿es económico o financiero, arquitectónico o urbano, político o social? Hay oferta de sobra, sin embargo los bajos salarios de la mayoría de la clase trabajadora impiden el acceso al crédito y hacen imposible la compra, ya no digamos acercarse a un banco a solicitar un crédito hipotecario.

Experimentos arquitectónicos aterrizados en prototipos también hay de sobra, los ya mencionados en párrafos anteriores o los proyectos de vivienda social del chileno Alejandro Aravena, cuya arquitectura es bastante respetable y admirable pero el premio y sus argumentos son una exageración. Dicen que no tiene la culpa el indio.

 

La iniciativa del INFONAVIT[2] de contratar o invitar a 32 arquitectos a presentar propuestas de vivienda para los 32 estados de nuestro país, todas y cada una bajo las condiciones económicas, de financiamiento y adquisición, y reglas de la misma institución, promete riqueza, variedad y mucha creatividad en las soluciones tanto urbanas como arquitectónicas pero, ¿supondría una solución al problema? o es un experimento más para llenar los gigabytes de una nube ya de por sí llena de propuestas.

 

Me queda la duda de si alguna de ellas apostó por un esquema más denso que aprovechara los 10 mil m² del terreno asignado para hacer vivienda vertical que incluyera más familias en la misma superficie y dejara más área libre y espacio público para los futuros habitantes. A menos que la misma iniciativa haya propuesto seguir con la arcaica estrategia de vivienda horizontal.

 

 

 

 

 

 

 

[1]http://imco.org.mx/desarrollo_urbano/mexico-transformando-la-politica-urbana-y-el-financiamiento-de-la-vivienda-via-ocde/

[2]http://www.archdaily.mx/mx/756605/vivienda-unifamiliar-regional-32-entidades-32-arquitectos-32-propuestas-arquitectos-mexicanos-realizan-prototipos-de-vivienda-minima

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