La arquitectura, un juego de pocos

Por - 14/08/2013

Estudiar arquitectura hoy en día representa un lujo que pocos se pueden permitir y una realidad que pocos podrán realizar. La Ciudad de México es la segunda urbe más poblada del mundo que en conjunto con la zona conurbana suman más de 27 millones de habitantes, y es además una de las ciudades con más escuelas de arquitectura en el mundo. Las escuelas o facultades, a grandes rasgos, han optado por tener programas “dirigidos” en cuanto a sus propuestas de educación: técnica, respuesta local, constructiva, de diseño urbano, formación de técnicos y últimamente en el diseño de interiores, biomimética o digital.

De todas las escuelas y facultades del D.F. no existe ninguna -que a mi manera de ver- combine exitosamente las necesidades que hoy en día requiere nuestro México y que además le permitan al arquitecto egresado competir de forma global con el mercado internacional. Las preguntas son muchas, las razones son pocas, México al igual que su gobierno carece de profesionalidad, responsabilidad y de identidad de innovación. Hace mucho que estas palabras dejaron de ser parte de nuestro quehacer cotidiano. Y no escribo de forma general pero si pensando en el hábito que se ha generado por la costumbre de hacer las cosas a medias o sin ganas. Y basta con mirar las actividades vernáculas que se producen a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional, que son y por mucho, más profesionales que incluso aquellas producidas por los mismos profesionales o que al menos se hacen llamar de esta forma.

A casi 10 años de docencia en diferentes ciudades de Europa, Asia y América he tenido la fortuna de compartir aula con más de 1,000 estudiantes, a lo largo de los años y por diversos motivos se podría decir que al menos el 10% de esta cifra se ha dirigido a mí para obtener información sobre programas de maestría en el extranjero. Es curioso que en la mayoría de los casos los alumnos o recién egresados se interesan por un programa de posgrado sin saber el porqué, el qué, o para qué. Sin juzgar las razones, pienso que este factor es un motivo de falta de madurez, y no únicamente profesional. La mayoría de estos profesionales buscan simplemente una experiencia, una extensión de la universidad, o simplemente algo diferente a lo que ya han vivido en México o en sus programas de intercambio. Muy pocos, son contados, los que visualizan el programa de posgrado como una oportunidad de trabajo, o una profundización de conocimiento o de extensión de sus intereses profesionales. Mejor aún, no he escuchado a uno solo de estos egresados hablar de un plan con objetivos definidos –administrativo, profesional, personal, de empresa o cualquiera que sea- o al menos plantearse este tipo de preguntas antes de pensar en el programa de posgrado o porqué de hecho estudiar un programa de posgrado.

Regresando mentalmente en la línea del tiempo para analizar la vida de un estudiante de arquitectura y su éxito en la vida profesional, en relación a las estadísticas podemos decir que de 100 candidat@s a arquitect@s que inician la universidad solo entre el 20 y el 30 por ciento la terminan. De este porcentaje, solo entre el 30 y 40 por ciento realmente se dedican, en este caso, a la arquitectura; es decir, solo un máximo de 12 arquitectos, de una misma generación  terminarán trabajando como tales. Y se pone más interesante cuando hablamos del porcentaje de ‘arquitectos’ que terminarán con su generación, se graduarán, trabajarán y vivirán como arquitectos y sobre todo realmente invertirán la mayor parte de su tiempo haciendo lo que realmente les gusta: construir, diseñar, innovar, docencia, etc. Esto lo lograrán solo el 2 por ciento del porcentaje inicial de los candidatos, es decir un máximo de 2 candidatos por cada 100 alumnos de nuevo ingreso. Sin olvidar, que muchas escuelas, facultades e institutos de arquitectura llevan una gran ventaja en los procesos de enseñanza y conocimiento, y que inclusive estas se encuentran muy por debajo de la media comparándolas con las universidades en el mundo.

¿Porqué?, ¿qué se puede hacer para mejorar?, ¿quiénes están dispuestos a tomar este reto?

Esta breve reflexión nos exhorta a pensar antes de definir que deseamos estudiar e incluso a pensar si realmente es necesario estudiar… Si bien es cierto que nuestros valores culturales, religiosos y políticos a veces nos limitan a romper con las barreras del éxito, es paralelamente cierto que radica en el interés individual, la pasión, la consistencia y permanencia que cada uno logre acumular a lo largo de los años y modificar no solo su historia sino la historia de su comunidad, su país, la de una época. La solución y repercusión de cada historia de éxito está en nuestras manos, radica entonces en recordar esto por todos los días y en cada día en que tenemos la oportunidad de cambiar y mejorar. Se necesita creer, y la creencia inicia en uno mismo.

 

* Arquitecto, diseñador e investigador científico. Actualmente es profesor visitante de la AA School of Architecture en Londres, Inglaterra, el Institut fuer Architektur und Medien, TUGraz, en Austria y es Coordinador del Programa de Posgrado en la Escuela de arquitectura de la Universidad Anáhuac México Norte. Ha presentado su trabajo e investigaciones en América, Asia, Europa y el Medio-Este, más recientemente en el Banff Center for Creativity en Canadá, La Sapienza Universitá en Roma, Italia, Liegé University en Bélgica, en el Japan Institute of Architects en Tokio, Japón y la EXPO Guadalajara en México. Es jurado-revisor de diferentes congresos científicos, a nivel mundial, enfocados a la innovación a través del diseño computacional. Ha vivido en Austria, España, EUA, México, Inglaterra y actualmente vive en el Norte de Italia.
Agosto 2013, Italia

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