Gesto múltiple: Marco Treviño

Por - 18/02/2019

La producción editorial especializada en arte ha crecido en los últimos años y con ella el mercado y el público al que se dirigen sus publicaciones. Este es el primero de una serie de textos que tiene la intención de revisar los contenidos, así como ampliar las discusiones que suceden alrededor de algunas publicaciones de arte editadas recientemente. Más que generar reseñas de estos libros, me interesa conversar con las personas detrás de estos proyectos para conocer sus modos de concebir el trabajo editorial y su relación con la producción artística.

El gesto múltiple es un proyecto que el artista regio Marco Treviño realizó en colaboración con distintos agentes culturales para proponer una reflexión sobre la práctica pictórica actual mediante una publicación impresa, un evento que sirvió como presentación del libro y una exhibición que sirvió como contrapunto a la publicación.

Según Marco, el concepto clave detrás de los tres momentos del proyecto es la reunión de estos agentes: por un lado estaba la inquietud que tenía de trabajar con Christian Gómez y Esteban King en un intento de ver hasta dónde llega la práctica profesional de cada uno e intentar desdibujar esa línea entre la gestión cultural y la producción artística. A lo largo de los meses de trabajo, los tres se dieron cuenta de que términos como coloquio o simposio limitaban las posibilidades del proyecto e incluso los obligaban a tomar ciertas posturas que querían evitar, mientras que una reunión expositiva les permitía congregar a curadores, artistas, críticos y personas que entienden la pintura desde perspectivas distintas.

Este proceso de acompañamiento, escucha, conversación y aprendizaje permeó las otras dos fases del proyecto que sucedieron en noviembre del año pasado en el Squash 73 en la colonia San Rafael. Esa noche se inauguró la exhibición pop up, curada y organizada por Esteban King, que reunió trabajos de Ruth Aragón, Christian Camacho, Manuela García, Tahanny Lee Betancourt, Elsa Louise Manceaux, Daniel Martínez, David Miranda, Pedro Magaña, Ana Segovia, Eric Valencia, Lucía Vidales y yo.

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Hace un mes se presentó EL GESTO MÚLTIPLE, una publicación, UN MONTAJE EXPOSITIVO dibujado por @estebanking con la participación de @elsalouisemx @fonsfonsfons @sastre_de_kimonos @ana.sgv @lucia_vidales @bajoelpavimento @danielmtz9092 @xmanuelagarcia @ccamachoreynoso @rutharagon @leebetancourtahanny , una reunión pictórica. . Un proyecto en donde tuve el gusto de gastarme mi saldo e internet en infinitas llamadas, mensajes y skypes con @detodolloro y @estebanking en diálogos que fueron tan complicados y estimulantes que me persiguen y me dejan a semanas de la navidad completamente descolocado. De corazón, gracias hermanos. . El proyecto se presentó en un espacio diseñado para rebotar ideas, @squash73 , como parte del programa de la familia de la máquina @elcuartodemaquinas | las increíbles fotografías son del buen Diablo @sergiolopezfoto #elgestomúltiple #elcuartodemáquinas #squash73

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Las obras ocuparon los espacios que alguna vez fueron canchas de squash. Además, se montó una estructura/librero hecha de madera y tela, de la cual se podían tomar y hojear ejemplares de la publicación. La colocación de los libros en esta estructura permitía observar cómo ningún ejemplar era igual a otro, ya que cada uno de los 400 libros que se editaron fue intervenido con una cinta de aislar negra, con un diseño distinto cada uno: una serie de líneas rectas y curvas que atraviesan la portada y contraportada del libro. El diseño editorial y la pieza que se extiende a lo largo de todo el tiraje de la edición (Decursu Temporis) son obra del artista y diseñador Pedro Magaña.

Decursu Temporis (2018), consiste en una serie de piezas que diagraman cuatro mapas de la ubicación de los planetas con respecto al Sol, correspondientes a cuatro momentos/manifiestos sobre la pintura, divididos en 400 fragmentos que servirían para resguardar los escritos. Esta obra, ahora dividida en 400 partes, nunca volverá a estar junta en su configuración original; se trata de fragmentos de “pinturas solares” en proceso que quienes asistieron al evento tomaron, con la tarea de decidir el momento de su culminación. El paso del tiempo y la luz solar, serán los encargados de pintar la pieza, que será descubierta al momento que se retire la cinta que marca los trazos. https://www.instagram.com/p/BrYxiMdn_IS/

La publicación editada por S-Ediciones (http://www.sediciones.com/) reúne textos realizados a partir de una invitación libre y abierta. Los escritos a cargo de Fabiola Iza, Paulina Ascencio, Lorena Peña Brito, Sandra Sánchez y Christian Camacho, plantean distintas aproximaciones a la práctica pictórica. Tal como mencionan Christian Gómez y Esteban King en la introducción al libro, la intención era alejarse de cualquier pretensión academicista para apostar por mostrar una instantánea de un panorama mucho más extenso. De la misma forma que la exhibición, estos textos generaron una conversación que sumaba voces de distintas procedencias y con intereses diversos que van, en cierto modo, de la luz al pixel, pasan por la discusión de las narrativas históricas y sus implicaciones políticas, así como por las reflexiones en torno a la materialidad y el papel fundamental de la experiencia.

 

 

Me parece pertinente señalar el caso de Christian Camacho, quien además de colaborar con un texto en la publicación, participó también en la exhibición. El texto Introducción al astro múltiple: pintura, imaginación y gravitación funciona como un primer vistazo a proyectos que se encuentra desarrollando. Partiendo de una frase de Nathaniel Hawthorne que ha cautivado su imaginación: ‘La luz lunar es escultura; la luz solar, pintura’, Camacho concibe una imaginación en la que la pintura es capaz de dar cuenta de sistemas solares, del nacimiento y operación del ojo y de una suerte de ficción desde la que todo este relato decanta en lo real. Para la exhibición, Christian Camacho presentó una obra que está relacionada con una novela de ciencia ficción en la que la concepción de dos sencillos axiomas sobre las interacciones de civilizaciones interestelares, transforma por completo el destino de la humanidad. Para Christian, la literatura pone a prueba nuestra capacidad y deseo de explorar las implicaciones de la imaginación. Nos pone a prueba como artistas y nos revela profundos misterios del trabajo que realizamos, sea o no sea éste el de escribir.

La publicación se pensó como un proyecto de un solo tiraje de 400 ejemplares, los cuales fueron repartidos de manera gratuita durante el evento entre los curadores y artistas participantes. Esta decisión de hacer un solo tiraje limitado tiene que ver con la intención de generar un documento frágil, vulnerable, en lugar de un libro eterno con delirios de manifiesto generacional.

A través de sus tres momentos, El gesto múltiple planteó la posibilidad de repensar los formatos que usamos para conversar sobre arte y de qué manera sumamos voces. Las preguntas que resonaron durante la planeación del proyecto tuvieron eco en la exhibición y siguen latentes en cada uno de los textos de la publicación.

 

 

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