ETERNA SEDUCCIÓN ENTRE ARQUITECTURA Y CINE: Vol.VI “MEDIANERAS”

Por - 15/12/2015

 

 

“Medianeras”

Buenos Aires in times of virtual love.

2011

Dirección: Gustavo Taretto

Historia y Guión: Gustavo Taretto

Diseño de Producción: Thomas E. Sanders

(2015)

 

[¿Quiénes serán los genios que taparon los ríos con edificios

y el cielo con cables?]

-Mariana, “Medianeras”

 

Amanece en una caótica Buenos Aires, plagada de encuadres analíticos cuidados al detalle, danzando al compás de una acentuada voz en off que nos describe una ciudad:

Buenos aires crece descontrolada e imperfecta, es una ciudad superpoblada en un país desierto, una ciudad en la que se yerguen miles y miles y miles y miles de edificios sin ningún criterio. Al lado de uno muy alto hay uno muy bajo, al lado de uno racionalista, uno irracional, al lado de un estilo francés hay otro sin ningún estilo. Probablemente estas irregularidades nos reflejen perfectamente, irregularidades estéticas y éticas. Estos edificios que se suceden sin ninguna lógica demuestran una falta total de planificación. Exactamente igual es nuestra vida, la vamos haciendo sin tener la más mínima idea de cómo queremos que nos quede. Vivimos como si estuviésemos de paso en Buenos Aires. Somos los inventores de la cultura del inquilino. Los edificios son cada vez más chicos, para darle lugar a nuevos edificios, más chicos aún. Los departamentos se miden en ambientes, y van desde los excepcionales 5 ambientes con balcón terraza, playroom, dependencia de servicio, baulera, hasta el mono ambiente, o caja de zapatos. Los edificios como casi todas las cosas pensadas por el hombre están hechas para que nos diferenciemos, los unos de los otros. Existe un frente y un contra frente, están los pisos bajos y los altos. Los privilegiados son identificados con la letra A, o excepcionalmente la B, cuanto más progresa el abecedario menos categoría tiene la vivienda. Las vistas y la luminosidad son promesas que rara vez coinciden con la realidad. ¿Qué se puede esperar de una ciudad que da la espalda a su río? Estoy convencido de que las separaciones y los divorcios, la violencia familiar, el exceso de canales de cable, la incomunicación, la falta de deseo, la abulia, la depresión, los suicidios, las neurosis, los ataques de pánico, la obesidad, las contracturas, la inseguridad, el estrés y el sedentarismo son responsabilidad de los arquitectos y empresarios de la construcción. De estos males, salvo el suicidio padezco todos.

Pocas veces tenemos la suerte de toparnos con tanta sabiduría en unos segundos, un comienzo consistente, reflexivo y que te da la bienvenida con un tremendo golpe a las costillas, de esos que quitan el aire y marean al borde del vómito.

De inicio la historia parece simple y puede que sí, su digestión es apenas comparable con la de una ensalada y un agua mineral, pero a bien tiene capas delicadas que encierran mucho más que una sencilla comedia romántica latinoamericana. Al leer la cita con la que inauguro este texto, habrán notado la curiosa pero lógica relación entre las ciudades y las personas, no es de locos inferir que la ciudad se parece a la gente y la gente a la ciudad, tenemos así un vínculo irrefutable, adherido casi cual sanguijuela.

Martín (Javier Drolas), es un diseñador web, sociófobo, hipocondríaco, depresivo, sedentario; confinado en un departamento que define como “caja de zapatos”, un mono ambiente en la calle de Santa Fe. Separado de su ex novia por la distancia terrenal y con una mascota que le recuerda constantemente su relación fallida. Estereotipo por demás conocido, imitado y burlado.

Mariana (Pilar López de Ayala), arquitecta frustrada al no haber construido nada, sobreviviente de una fallida relación de cuatro años, con fobia a los elevadores, dramática, depresiva, callada, evasiva, decoradora de aparadores. Vive en el octavo piso de un edificio frente al de Martín. Seguramente ya saben de qué va el argumento: ambos buscan a alguien. La paradoja de verse inmersos en una enorme ciudad y aun así estar solos está presente constantemente, incluso Mariana hace una analogía de su sentir con el libro de “Buscando a Wally”.

En resumidas cuentas, la película va en los vaivenes de su búsqueda, cada uno por su cuenta y de manera paralela, recurso por demás explotado y que nos lleva a sospechar que pudimos habernos topado con nuestra media naranja en el supermercado,en el carril de nado, cruzando por la misma calle, incluso al abrir la ventana y asomarnos a través de ella. En la cinta hacen todo lo anterior, incluida una ridiculísima toma donde ambos traen un gorro anti-estético, muy a la conehead, y al estar uno junto al otro forman un empalagoso corazón, definitivamente no fue mi parte predilecta.

Independientemente de si se encuentran y todo aquello que deben sortear en el proceso (acostones insípidos, pláticas vacuas, huidas con bomba ninja, etc.) lo interesante son todas esas tomas crudas sobre Buenos Aires y la reflexión de esa relación que mencionaba entre la gente y la ciudad.

La dirección de arte es muy acertada, dota espacios que reflejan a sus habitantes. Conocemos el departamento de Martín, con referentes icónicos de la cultura pop como frases y estampillas de Star Wars, figurillas de acción y posters de Astroboy, varias computadoras, un afiche de Pantone; predominan los tonos terrosos, las maderas y el orden, intensificado con una oscuridad fatigante. Queda claro que quien habita ahí sobre-vive el espacio. Por el contrario, en el departamento de Mariana, aunque carente de iluminación también, prevalece una paleta de colores crudos y neutros, también un aire de bodega y desorden, entre los maniquíes y demás objetos que no permiten una visibilidad clara, reflejo del estatus de su vida carente de estructura, también conserva unas maquetas, que debo reconocer me trajeron recuerdos melosos de mis años por la universidad y mi habitación de esos tiempos.

Ambos personajes tienen constantes reflexiones sobre la arquitectura que los rodea y cómo esta les afecta y los determina. Mariana vaga entre el concepto de las medianeras, lo que nosotros conocemos como las fachadas colindantes, donde apenas damos una mano de pintura, carentes de ventanas (salvo para los atrevidos o irresponsables); cientos de metros cuadrados de cara a la ciudad que evidencian el paso del tiempo, materiales de manufactura, humedades, cuarteaduras, naturaleza que se cuela entre las grietas y uno que otro error estructural. Esas medianeras que ahora se usan con fines publicitarios y que los artistas están reivindicando de una manera excepcional, crítica y a veces irónica, sirven como enormes lienzos en blanco, que junto con las texturas de los elementos que cité anteriormente, funcionan como una intervención hacia la ciudad, con carácter, y levantan significativamente esas caras mudas.

Visualmente no es una cinta compleja pero sí tiene detalles sutiles, por ejemplo hay tomas sketcheadas que me recordaron a (500) Days of Summer, aunque prefiero pensar que saben que el lenguaje de los arquitectos es a través de bocetos y croquis; el detalle de la apertura de ventanas y cómo les afectan estas es atinado y verosímil, sabemos que una ventana bien colocada hace una diferencia radical; las líneas dibujadas en el horizonte de la ciudad son ricas en relieves, las tomas procuran enfatizar la volumetría y densidad de la ciudad, así como el deterioro de la misma, hacen énfasis en detalles arquitectónicos como las escaleras del edificio Kavanagh.

Es una oda a la arquitectura sin necesidad de ser exclusiva para arquitectos. Deja muy en claro que la ciudad es de todos y para todos, nuevamente cada habitante hace la ciudad y esta es, sin duda, un reflejo de sus habitantes. Agradezco que aunque hay algunos clichés no abusa del estereotipo argentino ni de sus tangos. A bien, el soundtrack no posee ni una pizca de gloria, salvo el pianista vecino de Mariana, del cual sólo conocemos sus melodías. Es sin duda una película memorable, apetecible y educativa; al final no estamos tan solos como queremos creer.

Nos leemos en el 2016, aprovecho para agradecer que se han arriesgado a leerme, con todo lo bueno y lo malo que eso puede implicar, siempre es un placer compartirles un poco de todo lo maravilloso y lo no tanto que hay por acá afuera. Abrazos y besos pre-navideños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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