El recurso de lo real en el cine como elemento ideológico

Por - 19/01/2018

 

 

 

Tanna

Dir. Bentley Dean, Martin Butler, 2015.

Escrita por Bentley Dean, Martin Butler y John Collee, en colaboración con el pueblo Yakel.

Nominada a mejor película extranjera en Oscar 2017 por Australia.

 

Los realizadores australianos Bentley Dean y Martin Butler, de formación documentalista, visitan el archipiélago de Vanuatu en el año 2007 para producir un documental sobre dicho país. Tienen un acercamiento con la población y conocen la situación particular de la isla Tanna: lugar donde viven poblaciones en situaciones primitivas. Allí escuchan la canción-relato que habla de los enamorados suicidas.[1]

Siete años después, deciden acercarse al gobierno de Vanuatu y a las autoridades del pueblo Yakel para realizar una película que cuente esta historia del suicidio que cambió las reglas ancestrales de un pueblo. Se internan en el pueblo Yakel, viven más de ocho meses con ellos, conocen sus prácticas y hacen un trabajo mancomunado de escritura del guion. La producción la hacen con un equipo reducido, tanto técnico como humano, y con una amplia intervención directa del pueblo Yakel, los cuales son sus propios intérpretes en la historia. Otros tantos colaboran en maquillaje, asistencia, iluminación (natural), etc., y del equipo australiano solo están los directores, esposas e hijos. El dato particular es que el pueblo Yakel no había tenido antes acceso ni ningún otro tipo de acercamiento al cine; eran unos completos desconocidos del lenguaje y herramientas cinematográficas.

 

 

Permanecen todo el año 2014 en Tanna y para el 2015 finalizan la postproducción (que se hace en Australia). Desde ese año inicia su proyección internacional, comenzando en la propia comunidad Yakel y terminando con la presentación en los Premios Oscar en el año 2017. Es en este año cuando se estrena comercialmente en salas de cine mundiales. A partir de este momento inician con la publicidad y marketing promocional del film, básicamente promoviendo dos aspectos: el primero, que es una película “basada en hechos reales”, y el segundo, que la historia-guion fue escrita por múltiples manos con asesoría directa del pueblo Yakel. Estos dos puntos son con los que quiero comenzar este texto para encontrar si estos factores (muy útiles para su promoción mundial) son reales y claros en el desarrollo de la película. Particularmente, para determinar si corresponden a un verdadero punto de vista del pueblo Yakel.

 

 

A continuación, escribiré un corto resumen de la historia ficcional de la película:

En tiempo presente moderno, una tribu de nombre Yakel vive en una isla llamada Tanna, en dicha isla conviven también el pueblo Imedin (enemigos con quienes comparten la ley Kastom), pueblos pesqueros y grupos cristianos fanáticos. La joven más atractiva de los Yakel, Wawa, está enamorada del nieto del líder del pueblo, Dain. Sin embargo, las leyes entre las tribus son rígidas, y una de ella habla del matrimonio arreglado. Después de un intento de asesinato al chamán de Yakel, los dos líderes deciden, para traer de nuevo la paz, organizar el matrimonio entre Wawa y el mejor hombre de los Imedin. Esto enoja a Dain, quien decide irse del pueblo, junto con Wawa, a visitar distinto puntos de la isla. Cuando los Imedin se enteran de que Dain se ha escapado con la prometida, entran en cólera y se lanzan a buscarlo y matarlo. Los enamorados van al lugar sagrado para las dos tribus y pasan la noche ahí. Después son encontrados por sus familiares, quienes los convencen de regresar, sin embargo, Dain y Wawa ya decidieron que lo mejor es suicidarse. El evento es tan traumático para las dos tribus, que por común acuerdo deciden cambiar la ley y permitir el amor matrimonial. La paz ha regresado a la isla.

 

Basada en hechos reales

La historia parecería ser una clara y simple analogía de Romeo y Julieta, sin embargo, contempla puntos y posiciones diferentes que nos hacen pensar que mientras los directores la forzaron para que se “pareciera” a Romeo y Julieta, para los Yakel se trató de una revolución radical. En esto punto surge una pregunta que trataré de conectar con los dos puntos mencionados inicialmente. ¿Es posible que nos encontremos ante una revolución violenta (dos personas fundamentales en la vida del pueblo se quitan la vida), que cambia para siempre las normas (constitución) de un pueblo?

Al comienzo de este texto mencioné dos puntos que aparecen tanto al comienzo de la película como en su promoción internacional, uno, donde se hace hincapié en que se trata de una historia basada en hechos reales, y dos, que el guion fue escrito en colaboración con el pueblo Yakel. Estos elementos parecieran ser hechos fundamentales e irrefutables en la legitimidad de la historia, así como en el tratamiento que se le dio a la misma, sin embargo, a medida que avanza la película, descubrimos que los personajes se contradicen y en cierto punto se traicionan: por ejemplo, los dos personajes novios saben desde siempre que habrá matrimonio arreglado y que ofrecerán a Wawa para que continúe la paz, ¿por qué actúan entonces como si fuera una sorpresa?

Además, nos encontrarnos con la principal contradicción ficcional en la que los pueblos tienen completamente asumido y normalizado el asesinato del otro, tan así que en una escena Mikum, líder Imedin, le dice a Charlie que irá por Dain y lo matará, sin perder su razón ni tranquilidad, pero en cambio el suicidio de los enamorados es tomado como un evento trascendental e impensable para todos. ¿Es posible, pues, que el cine no sea capaz de exponer estas complejas ideas y cosmovisiones de un pueblo primitivo?

 

 

Pienso que la respuesta no está en que el cine no sea capaz de hacerlo, sino que el cine occidental del primer mundo tiene unos dispositivos tan claros y marcados de cómo se deben tratar cada uno de los temas humanos, que frente a disyuntivas tan complejas es incapaz de dar una respuesta. Y es allí, precisamente, donde encuentro que para los realizadores hacer la relación obvia con Romeo y Julieta respondía a dar solución rápida y sencilla a una serie de problemas narrativos. Pero, si los directores usaron el recurso de una obra de la literatura universal conocida por todo occidente, la siguiente pregunta es ¿a quién está dirigida la película? El pueblo Yakel son cientos, el mercado cinematográfico mundial, millones.

A medida que transcurre la película, descubrimos que no está dirigida ni pensada para las “tribus primitivas” del mundo, sino que en realidad está pensada para que el resto de la humanidad, en su mayoría espectadores de occidente: “observen cómo viven los pueblos no colonizados del mundo”. De ser esto así, ¿por qué los realizadores insisten en decirnos que esta historia fue escrita en colaboración con el pueblo Yakel?

El acercamiento que podemos hacer a esta pregunta puede estar resuelto en la manera como abordamos el tema: por mucha colaboración que los Yakel hagan al film, ellos son ignorantes del lenguaje cinematográfico, y su aportación no pasa del relato oral. En cambio, son los directores australianos quienes, con toda su experiencia y conocimiento en el cine, establecen el lenguaje y narrativa que la película tendrá. En ese sentido, hablar de una historia escrita por el propio pueblo observado es falso, tan es así, que vemos cómo el cine que hacen los directores no puede explicar situaciones complejas y contradictorias.

Así pues, podríamos decir que estamos frente a un documento visual etnográfico occidental positivista: un método científico que con las imágenes verídicas testimonia el relato de los exploradores. Al final, la película termina utilizando todos los recursos tradicionales del cine de Hollywood, desarrollando personajes arquetipo perfectamente delineados:

  • Selin es la narradora de la historia, desobediente, juguetona, intrépida, aventurera, culpable. Los espectadores se sienten representados por ella.
  • Wawa (novia) es cándida, virgen e inocente.
  • Dain (novio) es irracional, vengativo y pasional.
  • Chamán (abuelo de Selin y Wawa) es sanador, comunica la palabra de los dioses.
  • Charlie (abuelo de Dain) es el líder sabio y racional.
  • Lingai (padre de Selin y Wawa) es un guerrero, fiel.
  • Mikum (líder de los Imedin) es frío, racional, negociador.
  • Yahul (volcán-fuego) es el padre de todo.
  • Tanna (la tierra) es la madre, la vida.

En este contexto, un detalle revelador para descubrir por qué la película no responde tanto a las necesidades del pueblo original, como sí a las de los directores, es que dibuja durante diferentes escenas una aparente colectividad, una comunidad fuerte donde todos son iguales, pero, ¿cómo podemos saber esto si solo los personajes principales tienen voz? Excepto por algunos personajes extras que intervienen, en toda la trama principal de la película solo los personajes antes mencionados hacen uso de la voz y la palabra; de los demás hombres no sabemos mucho, solo en los momentos comunitarios en que todos bailan, cantan o se enojan.

 

 

Esto nos dice que crear una historia coral, colectiva y comunitaria, no era en realidad la intensión original de los realizadores, como sí lo fue construir una historia atractiva para occidente de cómo unos pueblos primitivos tienen problemas sociales tan comunes como los nuestros, pero, y principalmente, cómo esos problemas se pueden cambiar desde adentro sin necesidad de cambiarlo todo. Entonces, nuestros personajes revolucionarios ya no lo son, y pueden entrar más en el grupo de reformistas, según las propias premisas de los realizadores.

 

Guion escrito en colaboración con el pueblo Yakel

Dando este antecedente, haré una descripción a través de las escenas principales e intentaré ubicar las contradicciones y posturas dispares entre los realizadores y el pueblo Yakel.

Primero quiero hacer una gran anotación sobre la música incidental que se usó en la película ya que es de un altísimo grado de manipulación, en ciertos pasajes con tono épico, haciendo un claro abuso de los instrumentos de cuerdas como el cello, lo que les permite crear atmósferas envolventes y emocionales. Pero, ¿qué tiene esto que ver con el pueblo Yakel, con una historia basada en hechos reales o escrita en colaboración con ellos?

Los momentos musicales son claves en la manipulación emocional, en trances espirituales-rituales desconectados del mundo de los personajes, pero sí conectados con el mundo occidental del espectador. Son usados para reforzar ideas obvias pero necesarias para que no haya duda: la declaración de amor de los novios, el miedo a Yahul, la revelación de relatos-canciones, etc. Creo que con la música es clarísima la apuesta de dirigir la cinta al espectador occidental y dejar a un lado cualquier asomo de vínculo sonoro con el pueblo Yakel: ¿escucharán cellos y violines en Tanna?

La primera secuencia conflictiva ocurre cuando el Chamán y Selin caminan a Yahul, los Imedin (el pueblo enemigo) esperan hasta que ellos estén en el volcán, después de un muy breve momento espiritual, para atacarlos fuertemente. No se entiende por qué el ataque se llevaría a cabo en un lugar sagrado para los dos pueblos, así como el perdón otorgado al no matar al Chamán, a pesar de haber sido este el causante de la hambruna de los Imedin (supuestamente). Los Imedin son presentados como unos salvajes que han matado a muchos Yakel: Dain describe cómo mataron a sus padres (degollado y empalado); aun así perdonaron la vida del Chamán.

En el minuto cuarenta Wawa pronuncia su primer discurso político (de solo dos en toda la película), en el que le pide a Dain no vengarse porque eso traería más violencia y ella está cansada de vivir con miedo. Además, le declara que quiere tener hijos con él. Esto se plantea de una forma muy contradictoria: ¿cómo va a dejar de vivir sin miedo si no toma ninguna postura o acción sobre el conflicto entre los dos pueblos? Su petición es no hacer nada, dejar las cosas así para no tener miedo a las represalias. Plantea, indirectamente, que son un pueblo más débil que los Imedin y que es mejor no combatir ya que podrían perder.

 

 

Esta conversación da pie a la “gran reunión” entre los dos pueblos en busca de encontrar una solución al conflicto. El jefe de la pacificación, un hombre que nunca antes vimos ni volveremos a ver, le pide a Charlie, líder de los Yakel, que pare con la matanza. Pero hasta el momento no hemos visto ninguna a manos de los Yakel ¿a cuál matanza se refiere?

Los Yakel se burlan y mal hablan de los Imedin. Se refuerza la idea de salvajes, bajo premisas racistas: “es tan negro que ni sus ojos se pueden ver”, dice la abuela de Wawa. Esto sucede mientras Mikum habla, es decir, su discurso fue interrumpido (no literalmente) por mensajes directos para el espectador. La reunión de los dos pueblos termina con el ofrecimiento de Wawa para casarse con un miembro de los Imedin. Dain actúa predeciblemente, ¿por qué, si durante toda la película sabemos que este día iba a llegar?

Las únicas mujeres que hacen uso de la voz es la madre y la abuela de Wawa, pareciera que son lideresas del grupo femenino. Wawa se revela y dice que no se casará con el hombre de la otra tribu. La abuela pregunta: ¿De dónde vienen estas ideas? (no aceptar el matrimonio arreglado) y Wawa no lo sabe. ¿Por qué no lo sabe? ¿Es posible que en realidad esta idea venga de nosotros los espectadores? Y Wawa, un personaje un poco vacío, ¿por qué de repente se empodera?

Se fuerza la historia del personaje para hacerla quedar, a como dé lugar, en el papel de mujer empoderada, libre, de fuertes juicios morales. Wawa dice que esto viene de su corazón, la abuela dice que si ella sigue a su corazón, los Imedin se vengarán, y eso será malo para todo el pueblo.

Las ideas colectivas-comunitarias entran ahora sí a formar parte del universo de la película  y se deja entrever que esa decisión de “seguir al corazón” es egoísta e individualista ya que rompe con el buen funcionamiento del pueblo. ¿Por qué nunca antes habíamos escuchado discursivamente esta lógica comunitaria? A pesar de tener en el transcurso de la cinta escenas de recreo-esparcimiento colectivo, no habíamos presenciado discursos de la importancia de la comunidad.

La abuela trata de convencer a Wawa al decirle que la práctica de matrimonios arreglados es ancestral, importante para el buen funcionamiento de los pueblos, que básicamente no hay nada malo con ello; así obliga a Wawa a decir que está de acuerdo con esta idea. Wawa termina por revelar que ha dormido con Dain y que por lo tanto no podrá ir con el prometido de los Imedin. Lo que busca esta escena es encausar al espectador para que tome la decisión (por Wawa) de no casarse, legitimarla y asumir las consecuencias, no sabemos si es lo que Wawa piensa o quiere (diez minutos antes, ella le había pedido a Dain que no tomara venganza ni hiciera nada para no vivir con miedo y estar en paz). Hay una ruptura con la racionalidad de la película.

Es en este punto donde retomo la idea previa de las contradicciones, en especial, la traición de un personaje a su propio pasado. Se nos presenta a una joven inocente, amable y querida por todos, que minutos antes pondera la paz y la armonía frente a cualquier otra posible situación, sin embargo, sin más que el destino que todos en el universo de la historia sabían que iba a ocurrir, el personaje cambia de parecer radicalmente. Es probable que, si le preguntáramos a los directores por este exabrupto, nos dirían que así pasó en la realidad, que los Yakel así lo contaron, que esa es la verdad, sin embargo, algo nos dice que entonces nos enfrentamos a un conflicto mayor: la persona que está interpretando la historia original no la entiende o la herramienta que está usando para contarla no es la correcta. Mi aproximación es que el intérprete no entiende la historia original pero la herramienta no es el problema, sino el uso-lenguaje que sobre ella se aplica.

En una escena posterior, los hombres de Yakel se reúnen y le reprochan la acción (dormir con Wawa) a Dain. Lo humillan hasta que Charlie, su abuelo, decide desterrarlo completamente. ¿Por qué si la Kastom es tan importante, conocida y respetada por todos, Dain y Wawa la rompen? En ese sentido, el principio de comunidad es muy débil entre los Yakel. El Chamán lo dice claramente: “los matrimonios arreglados son el corazón del Kastom”.

El Chamán le hace a Wawa un comparativo con las monarquías occidentales y sus matrimonios arreglados: son buenos y sirven para sus pueblos. Wawa cuestiona si aun así los casados se aman, el Chamán se enreda en la respuesta; sin embargo, presenta una fotografía en la que sale él de joven con el príncipe Felipe para decir que en sus ojos se ve que ama a la Reina Isabel. Este momento tiene como función revelar que el pueblo Yakel no es una tribu aislada ni completamente desconectada del mundo: uno de sus principales integrantes estuvo en Inglaterra, además de dar un guiño al tema del culto que en Yakel profesan al Principe Felipe, en donde tiene un rango de deidad, hijo de un espíritu dios y a quien abogan que los visite pronto a la isla. Los directores pudieron omitir este detalle, pero en el afán por tener la historia verídica y oficial, incluyen la toma con la foto y así refuerzan que esta es una película “real”.

 

 

El mensaje se inclina cada vez más a lo motivacional: sigue tu corazón y cualquier cosa será posible; todo está en ti. Siendo la doctrina liberal un eje transversal tanto en las acciones como en el mensaje; nuestra libertad de acción individual por encima del interés común.

En el punto pre climax de la cinta, Selin, su padre y abuelo llegan a la cueva donde están Dain y Wawa. Les cuentan que los Imedin buscan a Dain para matarlo y explican que, si no entregan a Wawa pronto, también la matarán a ella. El sentimiento de culpa invade a Dain, y este acepta que es lo mejor. Esta información siempre ha estado con ellos desde el inicio, pues pertenecen a una comunidad regida por el Kastom. ¿Por qué no lo planearon?

A 1 hora 24 minutos de reproducción de la película, aparece el punto de giro principal: la disyuntiva entre la paz de los pueblos y el amor individual occidental (aspecto que en ningún otro personaje vemos desarrollado).

Las últimas palabras de Wawa son: no te abandonaré; dando solución a la disyuntiva previa de Dain: abandonar a Wawa para que el pueblo sobreviva o seguir juntos y que los maten. Con dignidad, ellos mismos deciden por su futuro y sus vidas; evidentemente al suicidarse le quitan al pueblo Imedin la opción de que los mate, y mantienen la paz sobre los Yakel. En un acto de soberanía resuelven el conflicto. ¿Será revolucionario esto?, ¿transgresor?, ¿existían otras opciones? En el mejor punto de la historia oral, la visión occidental se le sale de las manos a los realizadores y nos regalan el momento más racional y bello de toda la película: una pareja de enamorados que pone por encima de sus vidas la vida de su pueblo al saber que esta acción traerá la paz estable y duradera que tanto buscan.

Durante los cuarenta minutos previos a esta escena, el refuerzo de una historia occidental, de unos enamorados a los que solo les interesa su vida y su amor, sin importar nada más, fue permanente y constante. Wawa abandonó a su familia, Dain humilló a su abuelo, y ninguno escuchó el valor de la comunidad. Por arte de magia cinematográfica, los enamorados cambian de parecer.

Aquí me gustaría acercarme al tema y pensar en dónde puede estar el problema. Es muy probable que la historia original haya sido así, con hombres y mujeres actuando tal cual en la película, pero entonces, ¿qué mecanismos en el film no se activan y nos hacen ver una contradicción evidente? Retomo la idea inicial de este texto, en el que se menciona el refuerzo cultural empleado por los realizadores para emparejar esta historia con Romeo y Julieta, siendo muy fácil para el espectador entender cada uno de los sentimientos, y al mismo tiempo justificar cada una de las acciones. Es probable que las actuaciones de Romeo sean claramente entendidas ya que el personaje y su entorno están en una cultura occidental (moderna) que para nosotros es digerible: el individualismo, las pretensiones personales, el amor, la libertad. Sin embargo, en Tanna nos encontramos frente a una sociedad colectivista, comunitaria y hasta cierto punto primitiva (por convicción), con principios diametralmente opuestos a los de la obra de Shakespeare, en una permanente defensa y resistencia del territorio, y esto lo vemos en el cierre de la película, cuando llevan los cuerpos de los enamorados a la villa, los entierran, y los dos pueblos se reúnen para establecer nuevas reglas. Charlie ofrece su discurso más político hasta el momento: resistimos a los colonizadores, a los cristianos y al dinero, ahora debemos resistir al matrimonio arreglado y permitir el amor matrimonial, si eso hará que el Kastom sobreviva.

El suicidio, entonces, se presenta como una acción muy poco empleada, y se podría pensar que hasta inimaginable ya que todos se encuentran impactados por el evento. Es decir, se pueden matar entre ellos, unos a otros, pero nunca suicidarse. Este principio de la cultura Yakel nunca fue expuesto ni explicado.

Cierra el film con imágenes de niños muy pequeños, sugiriendo que la vida en el Kastom continúa. Y por último aparece el texto, ya que esta es una película basada en hechos reales, con el mensaje de que en 1987 sucedió este suicidio que obligó a cambiar las leyes y permitió el amor matrimonial.

 

 

Esta bella película, sencilla, emotiva y natural, pretende dar un mensaje claro al espectador occidental, su principal observador, en el que le pide que genere cambios “pequeños” en su comunidad, en su entorno, adentro de su espacio, para que todo su pueblo “cambie de verdad”. Podríamos decir que apela a aquellos libros de superación personal, comunes en nuestra cultura posmoderna, que se enfocan en los cambios individuales para generar cambios sociales.

En una crítica cinematográfica de la película para The Guardian, el autor Phil Hoad escribe:

“….how society always exacts its price from the individual.”

“Tanna is an open-throated and universal call for change from within.”[2]

Un llamado universal para un cambio interior. Probablemente para el pueblo Yakel el evento del suicidio no fue un cambio interior, sino que generó todo un trastorno social lo suficientemente fuerte como para determinar cambiar sus leyes. Y en ese sentido, la interpretación de los directores estuvo más cerca de ser la de un extranjero que se ve maravillado por ciertos aspectos de la vida primitiva. En este texto periodístico sobre Tanna y el pueblo Yakel, el científico polaco Grebosz dice:

“For me, travel in space is obvious, I’m from Europe. But travel in time — I’m just like going back 2,000 years with this experience,” comenta. “Meeting these people, talking to them, sharing their problems, helping them sometimes. You really touch the culture, inside. So I’m very happy that they considered me as a friend.”[3]

Quizá aplicar narrativas occidentales en el lenguaje cinematográfico no es suficiente para explicar procesos y culturas locales.

 

[1] http://www.bbc.com/news/world-asia-38740908

[2] https://www.theguardian.com/film/2017/feb/16/tanna-review-vanuatu-romance-tribes

[3]http://www.nydailynews.com/news/world/prince-philip-93-worshiped-god-vanuatu-cult-article-1.2251421

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