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De justiciero a urbanista

Por - 12/03/2015

 

“El espacio es político dado que su construcción es siempre una lucha de poderes

-Henri Lefebvre

 

El pasado viernes 27 de febrero, Jesús Murillo Karam se convirtió en el nuevo titular de la SEDATU (Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano). Los rumores empezaron a correr desde el jueves 26 y mi de por sí escasa capacidad me impedía asimilar y entender lo que al día siguiente ya era una realidad.

 

La responsabilidad es un valor que pocos tienen y pocos exigimos, el cambio de este movimiento en el gabinete es un acto más de irresponsabilidad política y tiene menos lógica y cordura que los que hace un entrenador de la selección mexicana; eso sí, están plagados de intereses personales. No sé si atribuirle a Murillo valor por aceptar el reto de tomar una secretaría que desconoce, o irresponsabilidad por tomarla y seguir cobrando un jugoso sueldo mensual.

 

El territorio urbano y las ciudades son más que una superficie física. Sin importar su extensión, ambos conceptos de por sí amplios y complejos, tienen que ver más con aspectos sociológicos, políticos y económicos, que no únicamente urbanos. El territorio urbano le pertenece a alguien, a una persona, institución o país, esto le da sentido de propiedad y por lo tanto de protección.

 

La Alta California y Nuevo México pertenecían a nuestro país pero se perdieron con el tratado de Guadalupe Hidalgo, el narcotráfico está definido por territorios llamados cárteles, las bandas o pandillas criminales por barrios o colonias, los animales lo marcan, delimitan y protegen de distintas maneras, la revolución repartió tierras (territorios) nombrando propietarios a aquellos que las trabajaban, algunas de éstas nuevas propiedades se han ido heredando hasta llegar, en algunos casos, a disputas familiares que han causado incluso la muerte. Todos los países tienen límites territoriales convertidos en divisiones políticas y fronteras, es decir, el territorio y las ciudades tienen más importancia de la que pensamos.

 

La SEDATU, según la información existente en su sitio web, “es la institución de la Administración Pública Federal cuyo propósito es planificar, coordinar, administrar, generar y ejecutar las políticas públicas de ordenamiento territorial, asegurar una vivienda digna, un desarrollo urbano y rural así como otorgar certeza jurídica a los núcleos agrarios; buscando mejorar la calidad de la vida de los Mexicanos, y tiene como objetivos “Consolidar ciudades compactas, productivas, competitivas, incluyentes y sustentables, que faciliten la movilidad y eleven la calidad de vida de sus habitantes. Fomentar el acceso a la vivienda mediante soluciones habitacionales bien ubicadas, dignas y de acuerdo a estándares de calidad internacional”.

 

Aprender, pero sobre todo entender, el significado de los términos utilizados por la SEDATU para definir su identidad y objetivos será la nueva tarea del titular, si es que quiere evitar que ahora lo busquen no 43, sino miles de ciudadanos insatisfechos por su trabajo. Gestionar la ciudad y el territorio puede ser tan difícil y complejo como procurar la justicia, eso lo sabe bien Murillo, pero son tan distantes en objetivos, alcances y funciones que para ambas secretarías supongo que se necesitan conocimientos especializados, mínimos y básicos.

 

La ciudad y el territorio son lugares donde se llevan a cabo diferentes y complejas actividades y relaciones entre personas, esos espacios pueden ser formales o informales, regulares o irregulares, urbanizados o rurales, públicos o privados. El territorio y la ciudad son una complejidad que encierra un enorme sistema plagado de sub sistemas que tienen que coordinarse entre sí para que funcionen, mejor dicho: alguien tiene que coordinarlos y gestionarlos.

 

El Arquitecto Catalán Oriol Bohigas por ejemplo, impulsó desde la Consejería de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona una nueva ciudad para los juegos olímpicos de 1992 “Barcelona, Posa´t Guapa” (Barcelona, ponte guapa) era el lema de la campaña. El arquitecto mexicano Carlos Lazo Barreiro, formó parte de la comisión del programa nacional de gobierno con Miguel Alemán Valdés, su liderazgo y visión le permitieron ser nombrado gerente general de las obras del proyecto universitario más importante de América Latina, Ciudad Universitaria, hoy Patrimonio Cultural de la Humanidad.

 

¿Quiénes diseñan, proyectan y gestionan el territorio y las ciudades en el México del siglo XXI?, ¿Qué visión y liderazgo de territorio, ciudad o vivienda tiene el nuevo secretario?, nosotros como ciudadanos deberíamos plantearnos la enorme responsabilidad de apropiarnos de las ciudades, vivirlas y conquistarlas, ¿acaso no son nuestras?. Mientras nos organizamos como sociedad participativa, responsable, y aprendemos a exigir resultados, las respuestas las tiene el mismo que por ahora pasó de justiciero a urbanista.

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