Crowd(re)funding

Por - 05/09/2013

El financiamiento colectivo de proyectos comenzó hace bastante tiempo (1997) gracias a iniciativas independientes relacionadas a la música y al cine.  Poco a poco y como consecuencia del crecimiento de las redes sociales e internet, el crowdfunding nació como empresa que aglutina proyectos a través de Uinvest (2007) y Kickstarter (2009), ésta última, una de las mas reconocidas y posicionadas actualmente en el mercado norteamericano, pero con una proyección global.  Hoy en día el origen de los proyectos poco importan porque las fronteras han quedado diluidas gracias a Internet. Sin embargo en todo país se busca replicar modelos de éxito y por qué no darle a México dicha opción. De tal forma surgen Fondeadora e Ideame, ambas regidas por el mismo sistema en donde diversos usuarios hacen un video de su proyecto y lo publican con una meta económica, una fecha de término para reunir el dinero y un estímulo para quienes los apoyan llamado recompensas.

El modelo es sumamente atractivo y es un canal legítimo para impulsar proyectos de profesionales emergentes o consolidados, es un modelo de negocio que permite ampliar la industria y formar parte de iniciativas que son empáticas para uno.

Las reglas son simples. Si el proyecto logra su objetivo, el usuario cobra el dinero y se le descuenta un porcentaje pequeño por parte de la plataforma. De no alcanzar la meta en tiempo, el dinero regresa a todos aquellos que invirtieron y nadie pierde.

(Ideame maneja una variante para proyectos de corte social en donde si no se alcanza la meta aún se puede conservar lo ganado en beneficio de un grupo menor del planteado inicialmente. Una solución justa de recaudación llamada Todo Suma.)

Sin embargo hay muchas variantes en todo esto y tras varios testimonios de gente participante comentan que es difícil no ganar cuando se ha planeado bien el lanzamiento.

Existen muchos (con posibilidades económicas) que una vez cercanos a la meta y con el tiempo encima optan por meter recursos propios para no perder lo ya ganado. Me parece una estrategia legítima y puede ser un bache en el sistema o simplemente una forma de concretar el negocio. Pero hasta ahora solo he mencionado los puntos claves entre plataforma y creativo.

Ahora regresemos al tema de las recompensas. Uno puede poner el monto de dinero del cual dispone y a cambio hay recompensas que de alguna forma cubren ese importe. Mientras más beneficios quiere uno, mayor es el costo de la inversión.  Es una especie de pre-venta, aunque existe la opción de renunciar a dichos beneficios y ser un donador sin beneficios.

Yo he tenido la experiencia en ambas opciones. La primera vez que participé en un crowdfunding fue a través de Kickstarter y al cabo de los meses recibí mi recompensa. Un excelente libro que bien valió la inversión.  Posteriormente probé plataformas mexicanas sin buscar ninguna recompensa.  Creí en ese momento que las recompensas podrían quitarle beneficios a quienes intentan levantar algo y pues preferí no afectar a los emprendedores. Y finalmente hice un último donativo buscando la recompensa más alta y hoy al cabo de un año, quizá mas, no recibí nada.  Es aquí donde veo el hueco mayor en las plataformas. No se puede generalizar y supongo que el desenlace depende de la honestidad de quien realiza el proyecto, pero es desmotivante participar en un modelo de confianza en donde las garantías no existen. La información de las páginas no menciona esta situación, al parecer no está contemplado.

Yo soy un consumidor frecuente por internet. La experiencia de recibir paquetes es sumamente seductora, así como la incertidumbre de las fechas. Las cosas llegan cuando uno menos se lo espera, es casi como encontrar un billete en alguna chamarra que hace tiempo no se usa.

En este caso de mi recompensa perdida es ya un hecho.  El proyecto fondeado ya está en comercios y los que apoyaron pueden adquirir ahí sus productos.  Frecuentemente me llega publicidad del proyecto a mi muro de Facebook o vía correo electrónico en donde me invitan a consumir los diversos productos realizados gracias a dicha iniciativa de crowdfunding. ¿Algo irónico no?

Los invito a conocer las plataformas de fondeo porque es una alternativa inteligente para hacer crecer diversas industrias. La oferta es inmensa y sin duda hay que dedicarle un rato a la revisión de proyectos ya que su calidad es muy variable.

También invito a las plataformas que promueven estos modelos (Fondeadora e Ideame en México) a que estén más al pendiente de los recursos que la gente aporta y que piensen en algún mecanismo para que las recompensas sucedan. Al final del día todos esos donadores son los que mantienen el modelo económico funcionando.

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