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Colaboraciones sin contenido

Por - 01/01/2014

Durante la última década los institutos y centros especializados de investigación en el mundo han incrementado exponencialmente sus trabajos de investigación científica, y me refiero en específico a aquellos institutos dedicados al diseño e ingeniería de ideas. No obstante, son mínimos los ejemplos que realmente se pueden verificar como diseños revolucionarios y en su mayoría carecen de innovación.

Existen tres motivos fundamentales que limitan el desarrollo de trabajo investigativo de calidad y sobre todo de ideas innovativas que coadyuven al desarrollo de una disciplina o arte. El motivo más carente que actualmente están sufriendo la mayoría de instituciones, sobre todo aquellas instituciones que parecen tener mayor reconocimiento internacional, radica en la incapacidad de producir ideas realmente jóvenes, claras y novedosas. El interés actual radica en la cantidad y no en la calidad. Y es que a mayor número de publicaciones mayor número de puntos que se obtienen de acuerdo a los tabuladores de honorarios que varían entre universidades. Y a falta de interés de contenido, la formación de investigaciones se generan a través del plagio de ideas a alumnos, a pequeños institutos o individuos que por motivos de presupuesto no son capaces de dar seguimiento a proyectos que podrían resultar interesantes. En el mejor de los casos los institutos logran generar una vaga mejoría a proyectos de investigación ya existentes, basados sobre todo en la obra de vida de personas como Fuller, Da Vinci, Platón o Aristóteles. Y es que no tiene nada de malo continuar con proyectos de investigación de grandes pensadores, la parte difícil resulta cuando dichos pensadores han sido mediana o completamente excluidos de la autoría del trabajo.

Mientras el motivo anterior radica directamente en la calidad y obra del trabajo investigativo, el segundo motivo radica fuertemente en el aspecto humano. Paralelamente al incremento en la producción de trabajo de investigación –aunque cabe señalar que sin efectos de coincidencia particulares- la mayoría de universidades se han formado dentro de sus equipos de dirección de investigación con individuos cuyo background es la Psicología. Este motivo incluye el poco eficaz análisis del alumno al profesor y excluye completamente su aspecto de análisis artístico. En otras palabras las universidades han pasado del proceso de “industrialización” de alumnos al proceso de “analización”. El problema grave, es que esta etapa o proceso, es únicamente eso: análisis. La mayoría de generaciones graduadas a partir del año 2005, tendrán muy poco bagaje de lo que su disciplina debería hacer. Habrán aprendido mucho sobre como “jugar”, “manejar” e inclusive el cómo “barajar” el futuro de su claustro docente dejando en la mayoría de los casos el conocimiento de parte. Y la culpa no radica únicamente en los rectores de las universidades, por esta nueva dirección dentro de sus equipos de investigación, en los análisis mismos, o alumnos que evalúan, la culpa se extiende a los profesores que no han entendido que forman parte de un “nuevo sistema” y proceso de “fabricación educativa” y han formado a sus alumnos a base de apapachos, cervezas y festejos…

El último motivo, que de hecho integra la problemática de las colaboraciones sin contenido radica justo en la colaboración “profesor – alumno”, “universidad – psicólogos”, “arquitectos – equipo de diseño”. Aunque siempre han existido las colaboraciones multidisciplinarias quizá jamás en la historia dichas colaboraciones habían sido tan poco eficientes y dirigidas. Las colaboraciones actuales entre los diferentes niveles de colaboración se equivocan en los objetivos, y por ende el proceso de la colaboración misma no tiene un sentido íntegro y próspero. Sin embargo, resulta interesante observar en múltiples colaboraciones como diversos artistas, diseñadores o arquitectos “ofrecen” un proyecto de colaboración, que más allá de los nombres y las revistas, resultan colaboraciones inútiles, ya que no existe una verdadera congruencia entre la esencia de cada disciplina y los objetivos del proyecto final presentado. En general, repito, son solo muestras de un “cierto interés” por ser diferente, más no un interés por “vivir diferente”, “proyectar diversidad” y por ende respirar un claro respeto por las disciplinas y su clara participación dentro de un todo.

 

 

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