Algoritmos: El lenguaje oculto en la naturaleza

Por - 05/03/2015

Quince pasos para llegar del garage a la puerta de tu casa. Diez movimientos para prepararte un café. Doce pasos para vestirte. Cuarenta y cuatro pasos para prepararte la cena del día. Ocho horas en las que realizas un trabajo durante una jornada de 24 horas. Todo, todo lo que nos rodea puede ser entendido a través de números, el lenguaje universal, las matemáticas. Todos estos procesos son simples algoritmos que repetimos cotidianamente y sin saberlo creamos “mecanismos”. Sí, en efecto, un algoritmo en su forma más simple es un mecanismo que al repetirse una y otra vez nos genera el mismo resultado. Para ser claros, 2 + 2 = 4 es un algoritmo.

 

Benoît Mandelbrot, John Nash, Einstein, Turing y Newton son sólo algunos de los tantos científicos que han descubierto algoritmos transcendentales para la evolución del ser humano. Por ejemplo, la teoría de los fractales, descubierta por Mandelbrot, que explicada en su forma más simple añade el factor de “escala” al desarrollo de un algoritmo básico generando efectos exponenciales inesperados a través de simples y pequeñas modificaciones. Los copos de nieve, la geometría del caracol, la alcachofa, el girasol, e inclusive muchas de las formaciones descubiertas en los condados de Wiltshire y Hampshire pueden ser descritas a través del sistema fractal. El matemático ruso Georgi Voronoi descubrió el método más simple que existe para encontrar la estructura geométrica entre puntos aleatorios, u ordenados, en un plano bidimensional. Este sistema se relaciona directamente con gran parte de las estructuras que encontramos en la naturaleza: las cortezas de un árbol, los patrones de las hojas, las estructuras de la piña, etc. En 1854 John Snow, el médico inglés mejor conocido como el padre de la epidemiología, descubrió el origen del brote de cólera que en esa época estaba acabando con la población de Garden Square. El descubrimiento apareció a través de trazar simples diagramas sobre un mapa de la ciudad, el algoritmo que finalmente condujo a descifrar el origen del brote de cólera.

 

Facebook, twitter, google, wikipedia y ebay utilizan algoritmos “avanzados” que permiten reconocer y actualizar la información que se genera a partir de la interacción con el usuario y así consecuentemente coadyuvan y modifican el desarrollo de la comunicación social, el conocimiento, y las adquisiciones que hasta hace pocos años eran exclusivas de las librerías, los centros comerciales, las tiendas de autoservicio o boutiques. Símbolos, variables, códigos y secuencias son algunas de las pocas combinaciones que puede contener un algoritmo para la creación de todo un sistema y estos han existido desde siempre. Basta con recordar que un mecanismo, cualquiera que sea, se puede transformar en un algoritmo. Otro ejemplo claro son los dibujos, diagramas y formaciones escritas que se han generado desde la antigüedad y que han servido para comunicar entre las diferentes culturas; el mismo abecedario, aunque directamente no es un algoritmo sino un sistema, a partir de combinar sus variables (letras y consonantes) nos permiten crear algoritmos. Aquí, por ejemplo, el tono, la forma y la entonación podrían tener significados diversos. Y es aquí donde surgen las combinaciones que dan lugar a la creación de algoritmos más avanzados, difíciles de descifrar y, sobre todo, complejos de asimilar; algoritmos que pueden ser descritos dentro de lo que hoy en día conocemos como Inteligencia Artificial.

 

Ahora mismo tu cerebro está recibiendo nueva información y la genera, almacena y conserva a través de la creación de un algoritmo que diagrama la conexión de las neuronas necesarias para conectar la nueva información. En el documental que les comparto “La vida secreta del caos” el profesor Jim Al-Khalili intenta descifrar la eterna pregunta ¿qué hacemos aquí?, pero sobre todo explora, a través de la historia, la teoría del caos. Si observan detenidamente, descubrirán que todo lo que nos rodea, incluso la forma en como el mismo ser humano ha sido creado, puede ser codificado en su máxima expresión: un algoritmo.

 

 

 

  1. a) Voronoi (aplicación en linea – diagramas interactivos)

 

  1. b) La vida secreta del caos

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