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Grimmwelt

Por - 27/07/2017

 

Hace unas semanas tuve la oportunidad de pasar un par de días en Kassel, una de las ciudades alemanas destruidas en la guerra y reconstruidas con una visión moderna. Decidí ir para visitar la 14ª edición de Documenta, ese gigantesco evento que sucede cada cinco años desde 1955 y que reúne en distintas sedes de una misma ciudad miles de obras de arte. Además de tratar de ver lo más posible de esta exposición, decidí visitar el Grimmwelt, un museo inaugurado en 2015 y diseñado por el despacho alemán kadawittfeldarchitektur dedicado a la vida y obra de los hermanos Grimm, quienes se establecieron una parte de su vida en Kassel. Me emocionaba la visita, no solo por mi niña interior que creció escuchando y leyendo sus cuentos, sino porque estaba al tanto de muy buenos comentarios sobre el edificio; ha sido considerada una de las mejores obras de arquitectura alemana de los últimos años.

Se puede llegar caminando desde el centro de la ciudad, el recorrido es cuesta arriba porque se encuentra en una zona con mayor altura. Grimmwelt está en una explanada verde, en un parque llamado Weinberg. Al llegar por el oriente el museo se percibe como un volumen rectangular cerrado, construido con piedra caliza color arena con textura irregular y diferencias en el despiece que recuerda a edificaciones antiguas; incluso a alguna ruina. El material es una referencia a la piedra utilizada en los elementos construidos en el parque y a la estructura que ahí se encontraba y que fue derrumbada en 1945 durante un ataque aéreo. Adosado al lado izquierdo del volumen, al sur, se encuentra el inicio de una gran escalinata al aire libre que sube, mientras que el acceso al interior se encuentra en la fachada norte.

Al acercarse uno a la entrada, comienza a identificar otra escalera exterior, una que va bajando hacia el centro del edificio y que en el descanso deja ver una ventana del nivel superior. A unos pasos del primer peldaño un gran ventanal da la bienvenida a un vestíbulo muy iluminado y pulido, contrario a la experiencia rugosa del exterior. El piso, los muebles y algunos muros son de color claro, mientras que otros muros y el plafón son de duela de madera de tono más oscuro; el despiece de todos los materiales coincide perfectamente. El espacio es irregular en su contorno y sus alturas, lo que responde a los distintos usos. El remate al entrar es una ventana alargada que acompaña la cafetería y muestra el paisaje: la fronda de los árboles cercanos, el parque Karlsaue más abajo y las construcciones de la ciudad. El plafón en este espacio es inclinado como respuesta a la gran escalinata que pasa por arriba. Del lado derecho, al acceder al vestíbulo, se encuentran las taquillas y la tienda, atrás de eso oficinas y servicios. Del lado izquierdo se encuentran las entradas a las distintas salas de exposición. Una escalera hacia arriba lleva a las temporales, mientras que una hacia abajo a las permanentes. Una triple altura entre ambas permite conectar visualmente los distintos espacios.

Al bajar se llega a la primera sección de la exhibición permanente. Esta está planteada como un recorrido a través del abecedario, cada sala se identifica con una letra definida por el contenido. En esta primera sección se muestra el trabajo lingüístico que los hermanos Grimm desarrollaron durante años, incluyendo el primer diccionario de la lengua alemana que no lograron terminar antes de su muerte. La museografía se compone por pasillos iluminados, salas oscuras divididas por mamparas paralelas y elementos de luz neón que crean juegos de perspectiva. La disposición provoca la sensación de ir descubriendo los misterios del lenguaje y la historia del trabajo de los hermanos. Los elementos que se exponen están montados cuidadosamente de diversas maneras, algunas interactivas, lo que provoca que la experiencia sea un tanto lúdica.

Al terminar el recorrido de esta primera sección se llega al espacio de triple altura en donde una nueva escalera baja a las siguientes dos secciones. Se entra primero a la zona dedicada a los cuentos de los hermanos Grimm. Aquí se utiliza el bosque, espacio determinante en estas narraciones, como escenario para mostrar las historias a través de objetos, sonidos, videos y fragmentos de películas. Queda claro que el alcance que han tenido los cuentos es incalculable. Un ambiente misterioso acompaña esta parte del recorrido. Le continúa la tercera sección en la que se muestra la vida de los autores y de su familia con documentos, fotografías y objetos. Explorarla es como adentrarse en un mundo paralelo de entrega, dedicación y pasión. El recorrido termina en el espacio de triple altura con la pieza casi onírica Colored Roots de Ai Wei Wei relacionada, nuevamente, con el bosque. Toda la exposición permanente se encuentra aislada, sin conexión con el exterior, circunstancia que permite que se creen los distintos ambientes.

La escalera que lleva a la sala temporal en el primer nivel termina en una antesala desde la que se puede ver de un lado el espacio de triple altura y del otro la ventana al descanso de la escalera exterior. Desde ahí se observan, al otro lado de la calle, los peldaños que llevan al parque Fürstengarten ubicado frente al museo. Como exposición temporal estaba una parte de la Documenta 14 que ‘invocaba el lenguaje y la literatura y que conjuraba la ambivalencia de los cuentos de hadas y su fervor moral oscuro’.

La experiencia del Grimmwelt no se queda sólo en el interior, explorarlo por fuera es parte de la visita. Al salir se puede utilizar la escalera junto al acceso y subir al gran mirador público ubicado en toda la azotea del museo, una gran parte de Kassel queda a la vista. Esta quinta fachada es una escalinata en sí misma, una de peldaños con mayor huella que le permite funcionar como espacio de estar, como una especie de grada. La gente se sienta a conversar, dormir o comer. Lo mismo sobre los anchos pretiles, situación que se repite en distintos puntos de la ciudad en donde los muros de contención del terreno inclinado lo permiten. El pretil del museo se escalona, característica que provoca que desde abajo la silueta del edificio sea un guiño a lo que sucede arriba. El único elemento sobresaliente en la azotea es un cubo de espejo perfectamente delineado, la salida del elevador. Cercana a él comienza a bajar la gran escalinata, la más ancha que se ve cuando uno se acerca al museo desde el oriente. Al bajar por ahí se llega nuevamente al Weinberg, un parque particular con pendiente y plataformas que descienden hacia la parte baja de la ciudad. El parque es un antiguo viñedo definido por muros de contención de piedra, escalones, pérgolas, terrazas y mucha vegetación. Esta configuración fue definitoria para la obra arquitectónica desarrollada en cinco niveles de distintas alturas para adaptarse a la topografía y a los elementos escalonados que continúan con la tradición del lugar.

Grimmwelt es sin duda una obra arquitectónica contemporánea, sin embargo tiene aires de otros tiempos. Pareciera un edificio que aprendió y reinterpretó la historia; tiene algo de ruina antigua, de construcción medieval, de juegos barrocos, de herencia moderna, incluso de arquitectura mesoamericana (como comentaba un amigo por ahí). Además, el museo también hace recordar las construcciones que aparecen en los cuentos sin ser una caricatura. Toda esta mezcla provoca una sensación de cercanía que se acentúa al saber que en el interior se muestra la historia y el trabajo de esos dos hermanos que crearon un universo que ha acompañado la infancia de millones de niños en todo el mundo.

El Grimmwelt ha sido muy aplaudido y al visitarlo quedan claras las razones. Es un museo que ofrece una riqueza particular de atmósferas interiores y exteriores. El contenido presenta un trabajo de archivo espectacular. Además, el diseño de la exposición interactiva (Holzer Kobler Architekturen) y el concepto curatorial (Hürlimann Lepp) crean una combinación que permite que la experiencia funcione para niños y adultos. Por otro lado, el edificio se conecta con el lugar y la ciudad a través de su configuración, su material, su contenido y su vínculo con la historia. Grimmwelt pertenece a este lugar, no se percibe ajeno. Es el nuevo remate del recorrido por el parque pintoresco que permite conquistar la ciudad con la mirada e imaginar los cuentos que en ella suceden.

 

Fotografías: Andraes Weber

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